end header begin content

opinión

El Día del Engaño

5 febrero, 2012

*** Chávez pretende homologar con la batalla de Carabobo su torpe intento de golpe el 4 de febrero de 1992, cuando ese día en que unos soldados engañados por su comandante fueron llevados a una muerte indigna, es un episodio vergonzoso que los militares prefieren olvidar.

En medio de los febriles preparativos para convertir el 4 de febrero en una fecha que rivalice con la batalla de Carabobo, nuestro Alejandro Magno dijo: “La Fuerza Armada es chavista”. Una violación insolente de la Constitución. Un dicterio que humilla a los militares.

opinan los foristas

Sin darse cuenta, Chávez ha cavado su propia tumba. Lo mismo ocurrió con Marcos Pérez Jiménez cuando su poder omnímodo declinó repentinamente en 1957. Las Fuerzas Armadas lucían sólidamente perezjimenistas y el general parecía inexpugnable. De repente, el 1º de enero de 1958 el comandante Hugo Trejo le movió la alfombra. El empujón puso temblar el régimen. Días después, el 23 de enero, Pérez Jiménez salió huyendo.

El actual dueño de Miraflores sabe que la elección del candidato de la MUD dentro de pocos días será para él lo que para Pérez Jiménez fue el 1º de enero de 1958. Intuye que un espíritu como el del 23 de enero se está generando. A través de la neblina de los esteroides percibe que el pueblo venezolano se levantará el 7 de octubre. Bajo su fachada de fortaleza, la revolución chavista también tiene su propio cáncer terminal.

Mientras ese cáncer político empieza a manifestarse, el cáncer físico avanza en el organismo de Chávez. El secreto peor guardado en Venezuela es la gravedad de su estado. Ante el infantil secretismo, el pueblo ha reaccionado con humor negro rebautizándolo con el patronímico chino “Ta Hin Chao”. La fatiga acumulada y el stress ante lo insondable lleva al enfermo a actuar en forma desquiciada. Su capacidad de razonar ha ido decayendo a ojos vistas y sus decisiones son cada vez más erráticas. Utiliza ardides elementales. El último fue ordenar a la sala situacional de Miraflores que redactara un artículo laudatorio rubricado con la firma forjada de Fidel. La triste pieza ensalza a Chávez y a su mozo de espadas Rangel Silva, pero el verdadero propósito es atribuir a la Fuerza Armada la responsabilidad en el sostenimiento del régimen. El panfleto injerencista fue respondido gallardamente por María Corina, quien dignamente se ha convertido en voz libertaria y bravía de Venezuela. Al menos nos quedan amazonas con tabaco en la vejiga y gónadas bien puestas.

Hoy, en el aniversario del fatídico 4F, su desquiciado intento de convertir ese torpe alzamiento en una nueva batalla de las Termópilas es una muestra de la locura que lo va invadiendo. Su proeza consistió en ordenar con nocturnidad, alevosía y traición que un contingente de tropas fuertemente armado fuera llevado bajo engaño a atentar traidoramente contra la Constitución. El burdo golpe, mal concebido, mal planificado y mal organizado, tenía que fracasar como en efecto fracasó. Él dio un golpe político, pero en la ejecución de este delito muchos inocentes fueron asesinados.

La brutal inundación de cadenas radio-televisadas indica que Chávez está asustado porque siente que el piso se le mueve. El show del 4F es un acto de intimidación para hacer ver que todavía es el amo de las armas y la violencia.
Chávez está a la deriva. Cada día luce más como el capitán del crucero italiano Costa Concordia, tratando de salvar primero su pellejo en el barco que se hunde. Su salvavidas es la chequera de PDVSA. Rafael Ramírez no se atreve a decirle que ese recurso también está por colapsar.

Mientras tanto, para distraer y también para distraerse, no cesa de salpicar con saliva los micrófonos, pintando un país ficticio que a lo mejor le han hecho creer que existe. Pero el cerco se ha cerrado en torno suyo, ahora por su propia iniciativa, que no es afortunada como una vez lo fue. La “rabo e ‘cochino” ya se la ven como una patilla y no cuenta con Fidel, su coach, ahora fuera de juego. El intento de convertir el 4 de febrero en una fecha patria es una gran torpeza. Esa fecha es algo que los militares quieren olvidar porque está claro que fue El Día del Engaño en el cual unos muchachos desapercibidos fueron llevados a una muerte indigna por el inescrupuloso oficial que los mandaba.

Chávez pagará su error de insultar públicamente a los militares vociferando que “La Fuerza Armada es chavista”.



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com