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El Tiempo: Por tacaño cayó el narcotraficante más buscado de Colombia

4 diciembre, 2011

Imagen de El Valenciano al momento de su captura

ND.- Fue uno de sus escoltas quien lo entregó. ¿La razón? El mal genio y un pago mensual de 1 millón de pesos colombianos a cada guardaespalda, equivalente a unos 2 mil 200 bolívares fuertes al cambio oficial. Se trata de Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’.

opinan los foristas

Así lo cuenta este domingo el diario El Tiempo de Colombia, que agrega que el Valenciano se había radicado en Venezuela desde el 2009 y se encontraba desde hace dos semanas en Maracay cuando fuer capturado en un operativo especial de fuerzas de seguridad venezolanos y colombianas.

A continuación la nota de El Tiempo de Colombia:

Este es el diario de la captura en Maracay (Venezuela), de Maximiliano Bonilla.

Maximiliano Bonilla Orozco, ‘Valenciano’, duró apenas cuatro años como gran capo del narcotráfico. La tacañez y mal genio con sus hombres de seguridad llevaron a que uno de ellos lo entregara. En una operación coordinada con autoridades venezolanas, la Policía colombiana capturó a ‘Valenciano’ en un modesto apartamento de Maracay, estado de Aragua.

Si bien llevaba solo dos semanas en esa ciudad, ‘Valenciano’ se había radicado en Venezuela desde el 2009, cuando, según Inteligencia de la Policía, Daniel el ‘Loco’ Barrera -otro de los narcos más buscados- lo citó en Maracaibo para sellar una alianza narcotraficante.

Era la primera semana de enero cuando ‘Valenciano’, procedente de Panamá, llegó en uno de sus imponentes yates para cumplir con el encuentro en un lujoso hotel de Maracaibo. “Para asegurarse, alquilaron todas las habitaciones”, dice un oficial de la Policía.

Se robó la identidad de Luis Armando Acosta Correa y cambió su apariencia: se dejó el bigote, se delineó las cejas y se rapó la cabeza. Con su nueva esposa, Viviana Guerra Blandón, compró en Maracaibo camionetas y lujosas casas. Todas tenían gimnasios, una de sus obsesiones.

‘Velenciano’ le ordenó a la tenebrosa ‘oficina de Envigado’ que enviara 20 hombres para su seguridad. A todos los dotó de documentos, armas y vivienda, pero les mantuvo el pago de no más de un millón de pesos y el régimen de una sola visita a la familia al año.

Contactos con México

El 2008 fue el año en que ‘Valenciano’ salió del país en medio del mortal pulso con Ericson Vargas, ‘Sebastián’, el otro jefe de la ‘oficina de Envigado’. Esa guerra, que se mantiene hasta hoy, deja más de 2 mil muertes en Medellín.

La persecución de las autoridades lo llevó meses después a huir hacia Centroamérica. Viajó con tres escoltas y su inseparable Viviana. Estuvo en Panamá, donde por vanidad se hizo un bypass; en Costa Rica, República Dominicana y en México. En este último país se paseó por varias ciudades, fortaleciendo los contactos con los carteles de ‘Sinaloa’ y ‘Los Zetas’.

Ese mismo año, según les confesó a los oficiales que lo capturaron, empezó a hablar con la DEA. “Contó que llegó a unos preacuerdos, pero que al final se arrepintió por miedo a retaliaciones y optó por incumplir y se fue a Centroamérica”, dijo un investigador de la Policía que estuvo en Venezuela el día de la captura.

En el 2009, ‘Valenciano’ se trasladó de lleno a Maracaibo, ciudad venezolana que se convirtió en su centro de operaciones. Desde allí coordinó el envío de toneladas de coca, unas 20 a la semana.

Un año después, en el 2010, la paranoia empezó a rondar a ‘Valenciano’. Los cinco millones de dólares que se ofrecían por su cabeza lo convencieron de que era mejor no llamar la atención. Decidió reducir su esquema de seguridad a 10 hombres (a los otros los regresó a Medellín) y tomó la determinación de quedarse quieto en Venezuela.

‘Fercho’, la clave

Gracias a su red de informantes, Inteligencia de la Policía supo hace un año que algunos de los que cuidaban al capo en Venezuela estaban alistando viaje a ver a la familia. Decidieron apostar por la traición de uno de ellos, a quien le dieron el nombre clave de ‘Fercho’. El 20 de diciembre, luego de varios días de seguimiento, se supo que ‘Fercho’ estaría con sus amigos en un bar del parque Lleras, de Medellín.

Una mujer policía se sentó en una mesa cercana y empezó a coquetearle. El objetivo cayó en la trampa. Intercambiaron teléfonos y al día siguiente ‘Fercho’ la invitó a salir. Después de un cuidadoso trabajo de ‘ablandamiento’, la mujer le dijo al escolta que tenía amigos dispuestos a pagar excelentes recompensas por información.

Tras varias conversaciones más, ‘Fercho’, que confesó abiertamente su inconformidad con la plata que recibía, pidió una cita con esos contactos. A finales de diciembre del 2010 el escolta regresó a Venezuela y llamaba cada 15 días a sus contactos a dar noticias del ‘Pantalón’, palabra clave con la que identificaría a su jefe.

En mayo del 2011, Gustavo Álvarez Téllez, la mano derecha de ‘Valenciano’, fue capturado en Aruba, en una cita con carteles mexicanos, El capo decidió quedarse con solo tres escoltas, entre ellos ‘Fercho’, y cambió su identidad por la de Francisco José Maita.

Se fue de Maracaibo. Estuvo en Tucacas, Morón -donde en agosto nació su hija-, y de allí fue a Valencia. En octubre, cinco policías de Inteligencia viajaron a Venezuela. Con otros cinco investigadores de la Oficina Nacional Antidroga de Venezuela (ONA), forjaron la operación binacional contra la delincuencia más brillante de los últimos años.

La debilidad de la esposa de ‘Valenciano’ por los centros comerciales fue otra pista que dio ‘Fercho’. Él también entregó el dato definitivo: el capo se había movido en un Chevrolet Aveo blanco, de placas AC733MV, hacia Maracay.

Eso fue la segunda semana de noviembre. ‘Valenciano’ despachó a sus escoltas y ‘Fercho’ ya no pudo dar más datos. La solución fue buscar el carro blanco en los parqueaderos de centros comerciales y en las calles de los mejores barrios.

Pero ‘Valenciano’ había decidido dejar de llamar la atención. La tarde del 25 de noviembre, frente a un pequeño supermercado, los investigadores vieron el vehículo. En el local estaba Viviana Esguerra Blandón.

Los siguieron hasta un modesto edificio en el barrio La Soledad, llamado Falcon Crest. Para establecer cuál era el apartamento de ‘Valenciano’, la ONA infiltró a uno de sus investigadores como vigilante. Al día siguiente ya se sabía que el carro pertenecía a una pareja de colombianos que habían llegado dos semanas atrás al apartamento 101.

Así, el 27 de noviembre, a las 9:30 de la noche, un equipo integrado por investigadores colombianos y venezolanos tocó la puerta del apartamento 101. Viviana abrió la puerta y allí estaba ‘Valenciano’, en pantaloneta y acostado. Se identificó con su cédula venezolana, pero cuando se vio atrapado no opuso resistencia.

Eso sí, decidió jugarse una última carta: les ofreció a los policías un millón de dólares para que lo dejaran huir. Ahora, cuenta las horas para salir hacia una cárcel en Estados Unidos, donde lo espera una condena por narcotráfico.

3 hipótesis de sucesión

Carlos Esneider Quintero, alias ‘Gomelo’, sería el hombre que, según la Policía, asumiría el control de las rutas de narcotráfico dejadas por ‘Valenciano’. Su nombre aparece ahora encabezando la lista de objetivos de todas las autoridades antimafia.

‘Valenciano’ sentía desconfianza del ‘Gomelo’ por el poder que estaba ganando. Aunque era su hombre de confianza, no escapaba de sus métodos de seguridad: siempre lo citaba en ciudades diferentes, después lo confinaba en una habitación y el día del encuentro le ponían una capucha y lo movían en un carro de vidrios polarizados.

Investigadores de la Policía que tienen como misión desarticular la ‘oficina de Envigado’ han planteado varios escenarios sobre el futuro de esa estructura de la mafia, de la que ahora queda como jefe único Ericson Vargas, alias ‘Sebastián’.

Uno es que ‘Gomelo’ se una a ‘Sebastián’ a cambio de mantener sus rutas y garantizar seguridad a su familia.

Otro, que se dedique, sin intentar ningún movimiento en Antioquia, a manejar el tráfico por la Costa, donde maneja el poder y las rutas que le había asignado su ex jefe.

Un último escenario es que, caído ‘Valenciano’, la banda con la que negoció respaldo en la guerra contra ‘Sebastián’, ‘los Urabeños’, decidan entrar a pelear el control de la droga en Medellín y su área metropolitana. Ese proceso sería liderado por Henry de Jesús López, alias ‘Mi Sangre’.



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