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opinión

Los parapetos

3 noviembre, 2011

Nueve meses después de iniciada la primavera árabe llegó el final de Gadafi, fueron 42 años de terror sobre los libios. Gadafi, al igual que Ben Alí y Mubarak, usó como base firme para instalar su dictadura el temor de Occidente al islamismo, cimiento que amplió con el dinero del petróleo, la amenaza de oleadas de inmigrantes a las costas europeas, los negocios y acuerdos políticos. Túnez celebró el 23 de octubre sus primeras elecciones en 50 años, hubo lugares en que cerca del 90% de los inscritos se presentaron a votar. Egipto prepara un proceso electoral, en Libia el CNT anunció elecciones en dos meses para elegir los miembros de la Asamblea Constituyente. En Yemen el dictador acordó abandonar el poder. En Siria sigue la violencia de Estado para evitar la vía democrática.

opinan los foristas

En esta parte del mundo los Castro han regido a Cuba por más de 50 años con el parapeto de la soberanía, la amenaza del imperio y el combate al capitalismo explotador. Cada tirano, dictador, encuentra su burladero para eliminar la democracia, libertad y esclavizar a los pueblos. En Venezuela, Ecuador y Bolivia el parapeto se llama socialismo del siglo XXI, y lo arropan con la bandera ideológica cubana. A mayor tiempo de una dictadura, mayor es la corrupción, abuso y crímenes políticos. A medida que las tiranías se hacen más represivas y violentas, en esa misma medida la fuerza por la libertad y la democracia se desarrolla. La democracia es un virus auto replicante, inmune a los tiranos y dictadores.

Siempre es cuestión de tiempo y de la presencia de una energía que ponga el punto y final. Algunos son por la huida del tirano, otros por la fuerza de las masas o de las armas. El elemento común, además de la corrupción salvaje, parece ser la tendencia de los comprometidos a retardar el cambio y en oportunidades la transición hacia gobiernos electos. En Egipto son los militares, no han conocido otra cosa en muchas décadas; en Cuba son los Castro que intentan morir en el poder para evitar la justicia; en Yemen y Siria son los presidentes.

En Venezuela es la clase gobernante que busca los espacios de maniobra con los poderes públicos y el dinero del petróleo. De repente luchar por la democracia, libertad y propiedad se ha vuelto un factor común entre los venezolanos. Por donde se mire se siente que la fuerza del cambio es democrática, se siente que la propiedad es libertad.

Los venezolanos sienten orgullo de luchar contra un gobierno que abusa del poder y que ha hecho de la mentira, la corrupción y la violencia su carta de presentación. Ben Alí, Mubarak y Gadafi, cada uno con estilo propio, sintieron la fuerza y rechazo del pueblo que la propaganda oficial afirmaba que les amaban infinitamente. Un pueblo nunca ama al tirano, ama a la libertad, el progreso. El parapeto “socialismo siglo XXI” se derrumba y con él quienes atentaron y atentan contra la democracia y libertad de venezolanos, ecuatorianos y bolivianos.

@gongaro

 



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