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opinión


Notitarde/ ND

Guapo y apoyado

30 noviembre, 2011

“La democracia es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre como ser racional”. John F. Kennedy (1917-1963), presidente de Estados Unidos.

“A Kevin lo expulsaron por decir verdades en la Universidad Central (…) La derecha manda de manera arbitraria; toda nuestra solidaridad a este joven patriota. ¡Viva Kevin y viva la libertad! La libertad de expresión, de crítica y de pensamiento!”, manifestó el Comandante abrazando al estudiante Kevin Ávila, expulsado de la UCV por conducta irrespetuosa y vandálica. Con este apoyo el líder de la revolución reafirmó que esos son los anti valores de la revolución. El mensaje es clarísimo: Si apoyas al Gobierno tendrás respaldo, protección oficial e impunidad, no importa cuán delictiva sea la conducta del revolucionario en cuestión.

opinan los foristas

Este fue el mensaje del régimen en el Día del Estudiante. La gloriosa fecha del 21 de noviembre fue mancillada con este homenaje a la violencia, la intolerancia y el irrespeto que encarna este estudiante. El 21 de noviembre de 1957, valientes estudiantes de la UCV y de liceos caraqueños protestaron contra el fraude en el plebiscito que perpetuaba en la Presidencia al dictador Marcos Pérez Jiménez. Ahora el Gobierno protege a grupos violentos que mantienen en zozobra a la Universidad Central, porque ellos portan la franela roja que en esta Venezuela chavista es una patente de corso.

La política gubernamental de exclusión y segregación a quienes no son afectos se patenta en esta complicidad con quienes han convertido la protesta en un acto delictivo, mientras que los estudiantes demócratas, menospreciados como “los manitas blancas”, reciben “gas del bueno” por orden presidencial cada vez que tratan de protestar. Dentro de la UCV estos grupos radicales cuasi terroristas pro gubernamentales atacan a profesores, estudiantes y trabajadores. El Frente Patria Universidad, el Frente Estudiantil “Voces por la Unidad”, el Movimiento Estudiantil “M-28”, entre otros, son los autores de hechos delictivos como la destrucción del Consejo Universitario de la UCV en 2001; el saboteo de la toma de posesión de las actuales autoridades universitarias en 2008; la agresión armada a los marchistas que regresaban a la Ciudad Universitaria, luego de acudir al Ministerio de Educación Superior demandando presupuesto justo en 2009; la destrucción de la puerta hacia la Plaza de las Tres Gracias; la ruptura de los vidrios del Rectorado; la quema del carro del Vicerrector Administrativo; la quema de las oficinas del Rectorado y más recientemente de dos automóviles pertenecientes a esa oficina. A esto hay que sumarle acciones terroristas como lanzar bombas lacrimógenas dentro de una Sala de Conciertos cerrada y llena de gente; disparos contra la Sala de Sesiones del Consejo Universitario y las acciones agresivas contra profesores y estudiantes.

Kevin Ávila estudia Trabajo Social, justamente la Escuela con más presencia de factores oficialistas violentos; fue allí donde se captaron las gráficas que dieron la vuelta al mundo, de esos estudiantes armados que dispararon contra sus compañeros, ocasionando muertos y heridos. Ávila, que ocupa un cargo dentro de la Federación de Centros Universitarios, lideriza estos grupos oficialistas y personalmente fue factor activo en los insultos y agresiones contra la rectora Cecilia García Arocha durante la asamblea en repudio del asesinato del estudiante Pedro Trejo a comienzos de este año; y también en la grosera irrupción en un acto conmemorativo de los 10 años de haber sido declarada la UCV Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, arrojándole a las autoridades trozos de carne sacados del comedor universitario y lanzando las bandejas de los pasapalos encima de los presentes. La vista de la filmación del hecho, donde este grupo de estudiantes ofensivos e irrespetuosos arrojaban carne encima de las autoridades universitarias mientras les manoteaban en la cara y gritaban con la boca llena de pasapalos, es degradante y habla de unas personas que no tienen derecho a estar en una universidad, que debe ser centro de diálogo, aprendizaje de negociación y escuela de conductas de altura.

Ávila fue expulsado, no por la rectora que es la agraviada en el expediente, sino por el Consejo Universitario. El año de sanción parece poco para que semejante energúmeno aprenda a comportarse como ser civilizado. Pero lo que debería ser una sanción disciplinaria de una casa de estudios para aplicar sus normas y mantener la disciplina interna, se ha convertido en un asunto de Estado, cuando el Presidente defiende al infractor, desautoriza al Consejo Universitario y busca la complicidad del Tribunal Supremo de Justicia que en una de sus insólitas actuaciones ordena la reincorporación de Ávila, quien ni corto ni perezoso prefirió pedir un amparo ante ese brazo ejecutor de las políticas oficialistas que presentarse a responder la averiguación abierta en su contra por el Consejo Universitario.

La rectora García Arocha ha anunciado que apelará la decisión del TSJ y expondrán las pruebas en contra de Ávila. Todo el país sabe qué pasará con tal apelación en un Tribunal donde reposan 47 casos de violencia en la UCV, denunciados por las autoridades en los últimos tres años y ninguna de ellas ha merecido respuesta por parte de este cuestionado órgano judicial. Pese a ello la rectora García Arocha aseguró que seguirá adelante con los procedimientos que sean necesarios para que la institución sea respetada.

En el bizarro mundo revolucionario se premia el ejercicio de la violencia, el acoso a quienes disientan, las actuaciones al margen de la ley. Y se premian con el apoyo del poder del estado, destruyendo la institucionalidad y lesionando gravemente el estado de derecho y los valores de una sociedad justa y respetuosa. Pero no se puede esperar menos en un país donde el “primer ciudadano” se permite insultar y vejar en cadena nacional a ciudadanos e instituciones que considera enemigas.

Para el Comandante las autoridades de la UCV que aplican las normas disciplinarias son “arbitrarias”; los pre candidatos de la oposición democrática son “majunches”; los diputados que denuncian la hipoteca del país a China son “escorias”; los productores, industriales y comerciantes son “especuladores y oligarcas”; los venezolanos que no son chavistas son “escuálidos, burgueses, apátridas”. En ese mismo rango entran periodistas, obispos y gremios que no se arrodillen ante el régimen. Para quien se cree un águila, quienes no le adoren son “moscas y cucarachas”. Qué curioso, su amigo Gadafi llamaba “perros callejeros” y “ratas” a quienes pretendían arrojarle de su trono de 42 años infinitos.

La universidad está siendo expoliada y despojada de principios básicos como respeto a la autoridad, buena conducta, disciplina y autonomía. El resto de los estudiantes de la UCV sufren la acción violenta de estos grupos de intolerantes que le tienen la vida de cuadritos, causando continuos disturbios e interrupciones de clases. El “estudiante” Kevin Ávila inscribirá una plancha oficialista para participar el proceso electoral de la FCU del próximo 9 de diciembre. Fecha propicia para que sus compañeros de la universidad hagan el primer ensayo electoral para el próximo octubre de 2012 y decidan entre terrorismo de estado y democracia ciudadana.

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Twitter: @charitorojas

 



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