ni tan al margen, política

Miguel Salazar: Con reelección o cambio de Gobierno nadie va a ir preso

16 Septiembre, 2011

ND.- Miguel Salazar escribe hoy en su columna en Las Verdades de Miguel que luego de las próximas elecciones de 2012, “con reelección o cambio de Gobierno” ningún político irá preso “porque la complicidad es fundamental para sostener cualquier sistema donde los ladrones, furtivos o no, hacen de la suyas con el erario nacional”.

opinan los foristas

Asegura que “acá los arreglos son tácitos y se darán sin que nadie presione mucho”.

 

Para Salazar al igual que en el artículo publicado por el periodista español Manuel Alcántara para referirse a la movilidad política peninsular, “en la burocracia del Gobierno es donde pululan los sospechosos (los potenciales prófugos)”.

 

Agrega que “si se estima que el Gobierno pierde, entonces surgirán como por arte de magia los José Albornoz, Ismael García, Aristóbulo etcétera; si en caso contrario es la oposición la que se va por un barranco, entonces abundarán los Ramos, los Pérez y todos aquellos opositores que hoy viven de los contratos del Gobierno”.

 

A continuación su comentario de la semana:

 

Los sospechosos. Así titula un artículo el periodista español Manuel Alcántara para referirse a la movilidad política peninsular. Se refiere a los brinca talanqueras, ahora emergiendo con mayor fuerza cuando se acerca el fin del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Partiendo de su referencia, a mí se me ha ocurrido elaborar con mucho cuidado, eso sí, un catálogo de desertores, mencionando, con miras a las elecciones de octubre de 2012, a los potenciales seguidores de Charles Maurice de Talleyrand, un clérigo francés que durante el siglo XVIII se acomodó con éxito a las distintas fases de la política de aquella época.

 

El periodista Alcántara menciona una célebre frase de Talleyrand, pronunciada cuando se le reprochó su falta de fidelidad: “Soy un humilde seguidor de los acontecimientos”. Acá, en nuestro país no son pocos “los humildes seguidores”. ¿En Venezuela, quién puede garantizar que un burócrata permanezca fiel a sus convicciones, más aún cuando se sabe que no las tienen? Para nada ha cambiado entre nosotros el carácter camaleónico de la política. El origen de esa práctica se pierde en nuestra accidentada historia republicana. Sólo las encuestas nos irán indicando el movimiento de deserciones de uno u otro lado.

 

Si se estima que el Gobierno pierde, entonces surgirán como por arte de magia los José Albornoz, Ismael García, Aristóbulo etcétera; si en caso contrario es la oposición la que se va por un barranco, entonces abundarán los Ramos, los Pérez y todos aquellos opositores que hoy viven de los contratos del Gobierno. Por ahora, es en la burocracia del Gobierno donde pululan los sospechosos (los potenciales prófugos), aquellos que descubrieron el encanto de la burguesía y por nada del mundo regresarán a una vida de privaciones, o en el mejor de los casos con la humildad de un modesto ciudadano de clase media. Los sospechosos prefieren negociar, porque ellos saben que son menos los que mueren por la patria y muchos más quienes viven de ella.

 

La mayoría no conoce el exilio, pero quienes lo han soportado jamás pensarán en regresar limpios al destierro. Por eso prefieren negociar su tranquilidad y que no les toquen sus fortunas. Y así va a ser, nadie les va a impedir que se pasen de bando, en cualquiera de las opciones ganadoras serán bien recibidos como ha ocurrido siempre. Acá perseguirán a uno que otro bolsa porque el establishment requiere de un chivo expiatorio para que todo no resulte tan desvergonzado. Tenemos ejemplos históricos, pero veamos el más reciente, el ocurrido tras el triunfo revolucionario en 1998, ¿dígame alguien si hubo un solo preso de aquella sociedad que por dónde se le jurungase había que taparse la nariz con un pañuelo y, aún así, era imposible no aspirar el nauseabundo aire de la corrupción.

 

Con reelección o cambio de Gobierno nadie va a ir preso porque la complicidad es fundamental para sostener cualquier sistema donde los ladrones, furtivos o no, hacen de la suyas con el erario nacional. Acá los arreglos son tácitos y se darán sin que nadie presione mucho. Por supuesto que habrá quienes no tienen vuelta atrás y saldrán corriendo aprovechando la oscuridad; entonces, si del Gobierno se trata, aquellos que han asumido sobre todo la posición de esbirros de la comunicación saldrán corriendo, porque olvídense de que van a pelear, no señor, no puede pelear como gallo quien ha cantado como gallina.

 


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