opinión

Trino Márquez

En franco descenso

1 Septiembre, 2011

El inicio del censo 2011 ha desatado en la población todos los fantasmas persecutorios. Se mezclan la desconfianza, el temor, la duda. Un proceso tan necesario, que transcurre con perfecta normalidad en otras sociedades, ha servido para revelar el malestar y la anomia que los trece años de gobierno chavista han provocado.

opinan los foristas

La planilla censal contiene 68 preguntas divididas en cinco segmentos. Salvo la interrogante referida a la empresa donde trabaja el entrevistado, todas las demás cuestiones que se indagan son estándares en una exploración de ese tipo.

Es más, existen materias que deberían haberse abordado y, sin embargo, no aparecen. Por ejemplo, las relacionadas con la cantidad de ambientes autónomos que posee la vivienda, pregunta indispensable para saber si los dormitorios están separados de los espacios comunes (cocina, comedor, baños).

Tampoco se incorporó una pregunta sobre el nivel de ingreso familiar por rangos. Estos temas se excluyeron para no generar más suspicacias a las ya existentes. La planilla censal se elaboró de acuerdo con patrones internacionales que permiten uniformar los instrumentos y comparar la información obtenida. Los protocoles son similares a los de cualquier otro país latinoamericano. En su elaboración intervinieron organismos internacionales como la CEPAL y el Fondo de Naciones Unidas para la Población.

Entonces, si el INE ha operado de acuerdo con las convenciones internacionales y con base en la experiencia nacional, e, incluso, ha excluido preguntas significativas para no levantar sospechas, ¿por qué se ha desatado esta intranquiliad colectiva?; ¿por qué la gente no quiere abrirles las puertas de sus casas a los empadronadores?; ¿por qué tantos recelos?

La razón es simple. La lista Tascón merodea el ambiente. El clima de inseguridad jurídica y personal no ha pasado en vano. Las amenazas y agresiones a la propiedad privada, tampoco. La entrega de las notarías y la cedulación a los cubanos han erosionado la confianza de los ciudadanos.

 

Las leyes absurdas que penalizan a los empresarios, castigan a los propietarios de inmuebles y tierras urbanas, han puesto sobre aviso a la gente. La prédica de ser rico es malo y pobre, bueno, se le revertió al régimen. La gente se siente amenazada en el ámbito más íntimo. En su entorno más inmediato. Ve en peligro su vivienda, sus enseres, su espacio vital. El socialismo del silo XXI, el hombre nuevo, y todas las demás babosadas que pone a circular el Gobierno, colapsaron. La gente se aferra a su pequeña parcela. Al territorio que le pertenece y del cual no desea separarse.

Por eso no quiere suministrar información. La idea del despojo se impuso. No hay realidades más poderosas que las ideas.

A partir del 1 de septiembre se reeditará el 2-D de forma permanente durante tres meses. En diciembre de 2007 el pueblo le dijo NO a la reforma constitucional que Chávez intentó implantar. A pesar de la negativa, el comandante fue introduciendo el modelo comunista a través de un conjunto de leyes y medidas que desconocieron el mandato popular. El resultado está a la vista. Los ciudadanos objetan el modelo colectivista, intervencionista, sovietizante que el caudillo, de forma tozuda, se empeña en imponer.

El rechazo al censo se convertirá en una forma de resistencia civil, en una protesta ciudadana pacífica, al proyecto hegemónico y anticonstitucional teledirigido por los hermanos Castro.

Es lamentable que el equipo de profesionales de alto nivel con el que cuenta el INE sea víctima de la discordia popular. Pero, en un país tan polarizado -donde el mismo Presidente se encarga de politizar su propia enfermedad, al punto que muchos sectores piensan que sus dolencias forman parte de una estrategia macabra para provocar lástima y compasión- era inevitable que un evento como el Censo 2011, también cayera en las garras del canibalismo político.

El único responsable de lo que sucede es el teniente coronel. Los culpables son su discurso lleno de odio, que incita a la lucha de clases y a la división, la alianza perversa con los fidelistas, la exclusión y los guetos que creó con la lista Tascón, el acorralamiento a la propiedad privada, la falta de diálogo y de construcción de consensos, la indiferencia ante la inseguridad personal. Esos polvos trajeron estos barros.

Hugo Chávez debería corregir. Realizar un esfuerzo titánico por despolarizar el país. Reconocer que la pugnacidad extrema ha dañado a la nación. Admitir que el pueblo no comparte su estilo pendenciero basado en la confrontación implacable. Tendría que aceptar que el comunismo carece de futuro porque el pueblo no lo tolera.

Pero, no dará el paso porque las gríngolas ideológicas son demasiado espesas y su personalismo exageradamente grande.

@tmarquezc


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