opinión

El trágico modelo libio

1 Septiembre, 2011

*** El final de Gadafi enseña que un ejército y unas milicias armadas hasta los dientes por los rusos no bastan para ahogar a un pueblo, y que ese modelo conduce a un final lamentable para cualquier megalómano que quiera copiarlo.

opinan los foristas

El final de Gadafi ha sido acorde con su reputación de hombre extravagante y excéntrico. El “hermano” no aparece en público desde hace tres meses y probablemente se esconde tembloroso en un túnel a prueba de bombas. Desde su hueco de roedor llama ratas a sus enemigos en grabaciones de audio donde delira llamando a defender su inexistente régimen.

Es un caso similar al de Saddam Hussein, el otro “hermano” de nuestro “supremo”, quien logró eludir a la justicia durante más de siete meses pero terminó su vida colgado de una soga. Ambos tuvieron la “suerte” de recibir la copia de la espada de Bolívar creando una fama de “pavosa” a la copia de un arma tan falsa como quien la regaló.

Nuestro gobernante trata de copiar el modelo de estos asesinos que llevaron sus pueblos a la ruina y a ellos mismos a un final infeliz. Basta revisar brevemente la historia de Gadafi para darse cuenta que él y Chávez hicieron vidas paralelas modeladas en la imagen de Gamal Abdel Nasser. La primavera árabe y el modelo libio indican que ese estilo de gobierno crea condiciones que conducen a sus cabecillas a la desgracia.

Gadafi se evaporó con su poderoso ejército y fanática milicia, ambos armados hasta los dientes con equipos rusos. Aun quedan algunos bolsones de resistencia que serán limpiados, pero su régimen es historia. El joven coronel golpista de 27 años quien hace 42 años se hizo del poder, era miembro de una logia nasserista infiltrada en el Ejército luego de la independencia de Libia. Por cierto, Libia, al igual que Cuba, no ganó su independencia en el campo de batalla.

El emir Idris de Benghazi colaboró con los ingleses durante la 2da guerra mundial. En 1951, en retribución, fue hecho rey de Libia, una antigua colonia italiana que contenía a Trípoli, Benghazi y un grupo de tribus beduinas. Una década después de esta independencia “gratuita” se descubrió petróleo, y todo cambió. Las potencias occidentales, más Rusia y Egipto volvieron sus miradas codiciosas hacia aquel país desértico. Dado que no consiguieron acceso al petróle los imperialistas soviéticos siguieron otro camino. Mientras ingleses y norteamericanos desarrollaban la industria petrolera, los rusos y egipcios consiguieron un atajo: infiltraron el Ejército.

Para la época, el adalid natural de los árabes era Gamal Abdel Nasser, un carismático caudillo egipcio precursor y modelo de líderes que surgieron más tarde, como Gadafi y Fidel Castro. Nasser, al enfrentar al mundo occidental y a los israelíes, se convirtió en un líder pan-árabe. Tres derrotas a manos de los israelíes en lugar de hacer naufragar a Nasser lo hicieron cada vez más atractivo ante el pueblo musulmán. El coronel Nasser, un lider perdedor en todos sus combates fue el padre del nacionalismo árabe. Sus derrotas lo convirtieron en ídolo especialmente entre los militares de la región. En el medio castrense arabe e hispanoamericano florecieron logias golpistas basadas en sus ideas.

En 1961 ingresó a la academia militar de Benghazi un joven proveniente de Quaddafa, una pequeña tribu berebere del antiguo emirato de Trípoli. Durante la 2a guerra mundial, Trípoli había estado a favor del eje y tanto Mussolini como Hitler fueron muy populares en esa región. El abuelo de Gadaffi fue un fanático admirador de Mussolini. La derrota del eje y la toma de Trípoli por los ingleses crearon odio contra los aliados en Tripoli. Ese odio más el carisma de Nasser fueron caldo de cultivo ideal para el desarrollo de los planes del joven Gadafi. Los gringos se la pusieron bombita.

Desde su ingreso en la academia militar, Gadafi empezó a conspirar contra el rey Idris, a quien odiaba por ser pro occidental. EN 1966 el joven conspirador se graduó e hizo una carrera meteórica como jefe del grupo golpista. Con el apoyo subrepticio de Nasser y de los soviéticos obtuvo los recursos necesarios para dar el zarpazo. En 1969, aprovechando la salida del país de Idris, se apoderó del poder y se auto-designó coronel presidente. La intrepidez de ese joven militar que acabó con un régimen corrupto prometiendo honestidad y libertad creó expectativas en un país pobre y atrasado que no había conocido la democracia.

Desde esa atalaya su megalomanía fue creciendo hasta llegar a decir que él era Libia y que su revolución no podría existir sin él. El pico de su egolatría lo alcanzó al hacerse nombrar “Rey de Reyes” de África. Luego de 42 años en el poder sin cumplir ninguna de sus promesas, luego de imponer una despótica dictadura y arruinar al país, el pueblo se alzó contra él. Hoy en día ese presuntuoso narciso es un anciano derrotado encerrado en un agujero que entre sus exiguos apoyos cuenta con el apoyo de Chávez que es de mal augurio.



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com