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opinión

Águila no caza moscas

31 mayo, 2011

De ayuda inesperada, subsidio político, bombona de oxigeno, favor, bonificación preelectoral, regalito, generosidad imperialista, y muchos otros similares adjetivos, pudieran calificarse las medidas tomadas por los EEUU contra el gobierno de Hugo Chávez y la estatal petrolera PDVSA hace unos días.

opinan los foristas

El Departamento de Estado anunció hace una semana una serie de medidas económicas, más políticas y efectistas que sancionatorias, contra PDVSA y otras empresas internacionales de menor tamaño por violar las restricciones que fueron impuestas contra Teherán por su presunto programa para desarrollar armas nucleares.

Fuentes norteamericanas revelaron que existe la certeza de que “entre los meses de diciembre de 2010 y marzo de 2011 Venezuela envió despachos de gasolina a Irán a sabiendas de que esto iba en contra de leyes aprobadas recientemente”, y que estos despachos no están notificados en la memoria y cuentas de PDVSA.

Las sanciones impuestas contra PDVSA por parte de Estados Unidos son de carácter unilateral y están fundamentadas en leyes internas, como la Ley Integral de Sanciones, Responsabilidad y Desinversión (Cisada) de julio de 2010, y el Acta de Sanciones contra Irán (ISA), que data de 1996, las cuales en general, prohíben a las personas, entidades y Gobiernos efectuar transacciones, contratos y exportaciones de ciertos bienes, servicios y tecnologías, actividades financieras, invertir en el sector energético de Irán y exportar petróleo refinado, gasolina incluida.

Si bien Águila no caza moscas, como ya lo había observado arrogantemente Chávez, al principio de su mandato, quitándole importancia a sus opositores políticos, y no hay duda de que para el Águila Imperial, Chávez es un mosquito; el imperio decidió efectuar un movimiento o un contraataque, según como se mire y se valore toda la serie de insultos e improperios que Chávez la ha dedicado a representantes del gobierno de Buch en el pasado y de Obama en el presente, y de como el imperio ha aguantado, impasiblemente, toda la verborrea que principalmente para las graderías, el gobierno venezolano le ha soltado en esta última década.

No obstante, las tímidas medidas tomadas por Washington, que no afectan su actual suministro de crudo venezolano, no van a amilanar a un Chávez en plena campaña preelectoral, quien va, por el contrario, a sacarle provecho a esta circunstancia, enardeciendo aun más su discurso antiimperialista y antiyanqui; rememorando el intento de golpe de estado y el sabotaje a la industria petrolera en el 2002- 2003, la independencia del pueblo venezolano gracias a la revolución bolivariana, y la hermandad con Cuba y los países andinos por donde se paseo la espada de Bolívar, la importancia del ALBA y de Petro Caribe, así como la soberanía de la PDVSA actual, etc. Además explotará la ocasión que se le brinda a nivel internacional, para argumentar las medidas contra PDVSA como un ataque a la OPEP, al Derecho Internacional que regula la libertad que tienen los estados soberanos para mantener relaciones comerciales y diplomáticas con quien quiera, a Irán y los países árabes en general, con los cuales ya existían estrechos vínculos anteriores, así como para recibir los apoyos de la hermandad que conforman Cuba, Nicaragua y otros países amigos, frente a los abusos del gendarme del mundo.

El “show time”, pues, continuará, con Chávez al frente como su único protagonista.

Pero, mírese como se mire, lo cierto del caso es que, por primera vez, un gobierno de aquel país le enseña los dientes al gobierno revolucionario, bolivariano y socialista del Comandante Hugo Chávez y que su alianza con Irán apoyando su sector energético y ayudándolo, por ende, a evadir las sanciones de Estados Unidos, constituyen una causa suficiente de reacción para los gringos.

De hecho, las medidas, que en la práctica abren un expediente contra Venezuela, son las más duras, aunque no lo parezcan, tomadas hasta la fecha por Washington contra el gobierno de Chávez, pudiendo ser revisadas en dos años o aumentadas en su rigor si hay reincidencia. Aunque Águila no caza mosca, ¡mosca con las Águilas!

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