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opinión

Chávez y su anti-imperialismo piticastrista

8 marzo, 2011

Hipócrita es aquel que finge o aparenta lo que no es o no siente. Entonces no hay nada más hipócrita en la política venezolana que el supuesto anti-imperialismo estadounidense de Hugo Chávez. Su retórica apunta que ese “imperio” se quiere adueñar de nuestras “riquezas” petroleras, quiere “intervenir” en nuestra política interna y que desarrolla guerras “genocidas” en el mundo. Esa retórica antiestadounidense de Hugo Chávez es una copia fiel y exacta de la desarrollada por cincuenta años por los tiranos Fidel y Raúl Castro, con el agregado que ellos adicionaron el “bloqueo” imperialista a la isla que manejan como suya.

opinan los foristas

En Cuba jamás ha existido tal bloqueo, que supone el impedimento del tránsito desde y hacia la isla. Existe un embargo económico, que es el congelamiento de algunas cuentas que tenía el gobierno castrista en instituciones estadounidense como represalia a las confiscaciones por parte de los hermanos Castro de propiedades que estadounidenses tenían en Cuba, además de prohibiciones a empresas estadounidenses de comerciar con Cuba, como presión a la violación de los DDHH por parte del régimen comunista. Aún así, y bajo permisos controlados por el gobierno, las empresas estadounidenses son las principales suministradoras de alimentos y medicinas de Cuba.

En el caso de Hugo Chávez su hipocresía anti-imperialista toma dimensiones de un ridículo escandaloso. Las cifras de intercambio comercial con EE.UU así lo demuestra.

Después de 12 años de “revolución“, EE.UU continúa siendo el principal mercado para las exportaciones venezolanas, y además es el principal proveedor de las importaciones del país, es una verdadera relación asimética: Le vendemos mucho más de lo que le compramos a ello, pero con un detalle significativo: Ellos nos compran materia prima como petróleo crudo, aluminio y hierro, además de otros productos semielaborados como fertilizantes, gasolinas, especias, lubricantes y acero.

En cambio de ellos importamos computadoras, vehículos, equipos de telecomunicaciones, carne de res, de pollo, pescados congelados, maíz, soya, aceites vegetales, medicinas, equipos médicos, equipamiento industrial, generadores eléctricos, equipamiento para el hogar, pasajes de aviones, servicios financieros entre otras cosas. Es decir bienes y servicios que elevan la calidad de vida en Venezuela.

En doce años de “revolución anti-imperialista“, Venezuela ha tenido un superávit acumulado de 239 mil millones de dólares en comercio con el “enemigo“. Cantidad que supera con creces al de Colombia, Brasil, Argentina, China o cualquier otro.

El ex embajador de EEUU en Venezuela, William Bronwfield, le gustaba afirmar que a Chávez había que tomarlo en cuenta no por lo que decía, sino por lo que hacía. Las cifras del la balanza comercial Vzla-EEUU parecen darle la razón.

Entonces, ¿qué hay detrás de esa retórica antiestadounidense de Hugo Chávez si tiene unas excelentes relaciones económicas con el imperio? Lo que saben perfectamente Fidel y Raúl Castro: los gobiernos de EEUU responden a un pueblo que es profundamente libertario y orgulloso de su tradición demócrata. Que el pueblo estadounidense es amigo del pueblo venezolano y que está pendiente de la degradación de las libertades democráticas en Venezuela. Que la diplomacia estadounidense responde a intereses de Estado (intereses del pueblo) y por lo tanto sus gobiernos actúan en función de ellos.

La retórica anti-imperialista, que es la misma retórica de la “autodeterminación de los pueblos“ tiene un solo objetivo para los gobiernos que la invocan “Déjenos oprimir en paz“.

En el caso de los estadounidenses ese es un pedido que va en contra de su propia esencia libertaria. Sobre todo si quien se lo pide no le pone ninguna restricción a las centenas de millones de barriles de petróleo que gustosamente le vende anualmente. Aunque sea un cartelito en cada barril de gasolina que diga “prohibido usar en aparatos bélicos genocidas“

Eso es mucho pedir para los integrantes de una ”revolución anti-imperialista“, si su “líder máximo“ se desvive por ser recibido en Washington y la claque roja por tener en sus pasaportes diplomáticos la visa de EE.UU.

David Morán es ingeniero industrial
Twitter @morandavid



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