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nacionales, política

LUZ pide al presidente Chávez aumento mayor al 60% para profesores universitarios

28 febrero, 2011

ND.- El Consejo Universitario de la Universidad del Zulia (LUZ) pidió al presidente Chávez un aumento de sueldos y salarios para el sector de educación superior de por lo menos 60%.

En una carta hecha pública este lunes, el CU da dos razones: “Señor presidente, señora ministra: hoy, el sueldo de un profesor universitario en su nivel más alto: categoría titular, y dedicación exclusiva, es de Bs. 5.166, es decir, $1.200 mensuales (cambio oficial)”, categoría que requiere entre 15 y 20 años al trabajo académico y de formación profesional.

opinan los foristas
Y recuerdan que el último aumento salarial en el sector fue en el año 2007, efectivo el 1ero de enero de 2008, y que fue equivalente al 30%”.

Reclaman que el salario de los profesores universitarios son los más bajos de América Latina, “si la comparamos con sus homólogos de Ecuador, Panamá, México, Colombia o Brasil, quienes para el año 2008 devengaban sueldos ubicados entre $3.000 y $5.000 por mes”.

A continuación la carta del Consejo Universitario de LUZ al presidente Chávez:

República Bolivariana de Venezuela

Universidad del Zulia

Rectoría

Carta Abierta

Ciudadanos

Hugo Chávez Frías

Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

Marlene Yadira Córdova

Ministra de Educación Superior

A lo largo de su prolífica trayectoria académica al servicio de los venezolanos, la Universidad del Zulia (LUZ) ha efectuado aportes fundamentales a la construcción de nuestro país, en cuyo desarrollo han liderado nuestros egresados, profesionales de elevado nivel, generadores de contribuciones innovadoras al conocimiento y la cultura, con un alto sentido ético y de la responsabilidad social.

Este año, LUZ celebra 120 años de su instalación, aquel 11 de septiembre de 1891; y 65 de su reapertura, fiesta del renacimiento intelectual celebrada por el pueblo zuliano en pleno, el 01 de octubre de 1946. Sin embargo, dos aspectos de graves repercusiones inevitablemente marcan el devenir de nuestra superior casa de estudios, así como el de nuestras universidades hermanas de todo el país: el deterioro progresivo, alarmante e inaceptable de los sueldos y salarios del activo más importante con que cuentan estas instituciones, su talento humano, y las carencias sistemáticas y exponenciales que como consecuencia de un presupuesto particularmente deficitario en los últimos cuatro años han detenido el crecimiento de las universidades, y amenazan su capacidad de respuesta en términos de la excelencia y calidad que, en aras del verdadero desarrollo de la nación, Estado y Universidad estamos obligados a ofrecer.

Señor presidente, señora ministra: hoy, el sueldo de un profesor universitario en su nivel más alto: categoría titular, y dedicación exclusiva, es de Bs. 5.166, es decir, $ 1.200 mensuales (cambio oficial). Llegar a esa posición implica para el docente haber dedicado entre 15 y 20 años al trabajo académico y de formación profesional de la generación de relevo del país. Ese monto, no sólo es una de las asignaciones más bajas de América Latina, si la comparamos con sus homólogos de Ecuador, Panamá, México, Colombia o Brasil, quienes para el año 2008 devengaban sueldos ubicados entre $ 3000 y $ 5000 por mes; ese es un sueldo que no se revisa desde el año 2007, y cuyo nivel de deterioro, desde 1999 hasta enero de 2010, supera el 133%. Situación que es aún más dramática para los profesores ubicados en las categorías más bajas, como el caso del docente instructor, cuyo deterioro en este mismo período es de 142.99%.

En el ámbito de nuestro personal administrativo, 1164 empleados (25% del total de empleados), desde el nivel 1 hasta el nivel 5, devengan el salario mínimo y para el caso del personal obrero, 1229 obreros (74% del total de obreros) de igual forma ganan el salario mínimo, situación ésta que les evidencia una situación financiera crítica que pone en riesgo, inclusive, su bienestar familiar.

Es conocido por el Gobierno nacional que el último aumento salarial unilateral, aprobado por decreto en el año 2007, que comenzó a regir en enero de 2008 y se mantiene hasta la actualidad, fue de apenas 30%, a pesar de que según lo establecido en las vigentes Normas sobre Homologación de Sueldos y Beneficios adicionales del Personal Docente y de Investigación de las Universidades Nacionales, debió ser de 80%.

Hemos visto cómo estas Normas, publicadas en Gaceta Oficial el 17 de agosto de 1982 para regir y unificar las condiciones y relaciones laborales comunes a todo el personal del Sector Educación Universitaria, han sido desconocidas sistemáticamente por el Ejecutivo nacional, desde el año 2004. La violación flagrante de sus artículos 13 y 19, ha permitido que durante tres largos años los sueldos de los trabajadores universitarios venezolanos permanezcan estancados, en cero (0) bolívares de incremento, a lo cual se aúnan tanto las dos devaluaciones monetarias que desde entonces ha enfrentado el país, como una inflación de 30.9%, 26.91% y 27.4%, en los años 2008, 2009 y 2010, respectivamente, para un total acumulado del 85,21%.

Presidente Chávez, ministra Córdova: al día de hoy, una de las mayores deudas del Gobierno nacional con los trabajadores del país también se ubica en el Sector Educación Superior. Nos referimos al pago de la deuda por intereses sobre prestaciones sociales de los universitarios jubilados entre 1998 y el año 2008. Ciertamente, este gobierno hizo un esfuerzo por honrar parte de la deuda acumulada por este concepto en la década de los años 90, pero ya son 12 años de espera para más de 29.000 trabajadores. Todos han aguardado pacientemente por el pago de un beneficio constitucionalmente consagrado. Por otra parte, en esa espera, muchos universitarios fallecieron, sin ver cumplidas reivindicaciones que por derecho les correspondían.

Producir nuevo conocimiento, y cuestionar el existente, exige grandes inversiones en equipos, tecnología, suministros, logística e infraestructura, pero muy especialmente en un talento humano con vocación que requiere años de dedicación a la academia y al desarrollo de la investigación. Formar profesionales con alta calidad profesional, depende de unas condiciones mínimas de funcionamiento pero fundamentalmente de ese talento humano comprometido, estimulado y valorado por un Estado claro, de palabra y de hecho, en que el desarrollo de las naciones tiene elementos comunes irrenunciables y de primer orden: el fortalecimiento de la educación, el surgimiento de soluciones propias, de ciencias y tecnologías endógenas, de mejores talentos humanos. Nuestras universidades nacionales no solo son los espacios naturales por antonomasia para este propósito, en ellas reposan inversiones magnas hechas por el Estado Venezolano desde hace al menos 300 años.

El empobrecimiento paulatino de los miembros de nuestro personal docente y de investigación, muchos de ellos de reconocimiento internacional entre sus pares, aunado a la obligación, en especial del talento más joven, de trabajar en condiciones de incertidumbre, de precariedad general, cada vez más con menos recursos para el quehacer científico y menos opciones para su desarrollo académico, dentro y fuera del país, ha traído como consecuencia un incremento preocupante en lo que se conoce como fuga de cerebros. A esta realidad se suma el hecho público y notorio de que nuestros depauperados sueldos, progresivamente han dejado de ser atractivos para la captación de nuevos talentos humanos competitivos y cualificados.

Los deficientes sueldos recibidos por la comunidad universitaria dificultan a la institución su capacidad de garantizar la generación de relevo de su personal docente y de investigación con el perfil exigido por instituciones que, por su naturaleza y misión en la sociedad, en ningún caso deben renunciar a la excelencia y calidad educativa, mientras la crisis derivada de unos presupuestos absolutamente deficitarios año tras año también impiden el crecimiento natural de la nómina docente, acorde al incremento de la población estudiantil atendida.

Señor presidente, señora ministra: desde las universidades nacionales hemos visto cómo con el pasar del tiempo se nos exige ser más inclusivos, más pertinentes, más productivos, demostrar mayor racionalidad financiera y administrativa, aspectos que forman parte de nuestros objetivos elementales, y que hemos demostrado cumplir eficientemente. Sin embargo, cada año se nos exige hacer más con menos.

En tal sentido, como referente más cercano, para el ejercicio fiscal 2011, la Universidad del Zulia recibió del 60% del presupuesto requerido. De un total de Bs. 1.535.946.045 solicitados, el Gobierno Nacional asignó solo
Bs 934.229.670. De ese total, el 83% (Bs. 778.5 millones) se destinará a gastos de personal, mientras que un escaso un 17% (Bs. 155.7 millones) podrá ser para destinado a gastos de funcionamiento. Ello explica el porqué nuestras universidades se vean reducidas a pagar nómina, con imposibles condiciones de real funcionamiento.

Entre el vertiginoso crecimiento de las erogaciones necesarias para velar adecuadamente por el apoyo a la producción intelectual y científica, las providencias estudiantiles, el mantenimiento de exigentes infraestructuras y la atención a los derechos de los trabajadores, el futuro se evidencia poco luminoso para las universidades autónomas en todo el territorio nacional. En el caso de LUZ, ello luce aún mas contradictorio, tras mostrarse como una institución que, en sus tres núcleos, Maracaibo, Costa Oriental del Lago, y Punto Fijo, exhibe sus más elevados promedios en producción científica, en número y calidad de publicaciones e investigadores de alto nivel, internacionalización, talento humano, inclusión, matrícula y vinculación con los venezolanos, mediante la solución de sus problemas y como institución orientadora, solidaria y consustanciada con sus necesidades.

Nuestra Universidad, la cual hoy por hoy alberga cerca de 65.000 estudiantes, se sitúa en cifras récord entre sus homólogas, en cuanto a la recepción de una población promedio anual de 12.000 estudiantes, gracias a una política de ingreso única, que es modelo en Venezuela y Latinoamérica por su carácter inclusivo, la cual da cabida a estudiantes de todos los estratos sociales y condiciones, incluidos indígenas y personas con discapacidad. Esta Universidad, sin distingos ni exclusión de ningún tipo, a lo largo de su historia le ha dado al país más de 200.000 profesionales de alto nivel y una producción científica de primer orden.

En sus más de 150 laboratorios y centros de investigación, se genera conocimiento de altura, socialmente útil, capaz de aportar soluciones a las comunidades y al sector productivo, y en sus aulas se forman profesionales altamente capacitados que contribuyen a reafirmar la presencia de LUZ como factor determinante de movilidad social. No por razones fortuitas más del 80% de los bachilleres de la región, elige a LUZ como su primera opción de ingreso a la educación superior. A pesar de sus enormes limitaciones y problemas que se multiplican, nuestra Universidad sigue brindando formación integral a cientos de hombres y mujeres que con sus talentos y principios humanísticos son parte substancial del gran motor que hace posible el desarrollo de la región y el país.

Por tanto, conscientes de la gran necesidad que tiene el país de contar con sus mejores talentos e instituciones para salir adelante y generar progreso a su pueblo, hoy hacemos votos por encontrar caminos que nos permitan consolidar nuestro compromiso centenario con el bienestar social.

En general, hay dos aspectos cruciales vinculados de manera clara con la actual miseria de los universitarios y que estamos dispuestos a abordar con toda la fuerza de los miles de trabajadores que aglutina este sector: un aumento general definitivo e inmediato, no menor del 60%; y la revisión urgente de los Manuales de cargos -vigentes desde año 2000-, con sus correspondientes tabuladores, cuyas incongruencias, desactualización e inconsistencias, los convierten en instrumentos discriminadores en sí mismos, no ajustados a las realidades de los diversos perfiles profesionales y tareas actuales desempeñadas por el personal administrativo y obrero de las universidades nacionales.

En medio de esta dura circunstancia para sus trabajadores y limitadas condiciones de funcionamiento, la Universidad del Zulia convoca a la conciliación como principio y valor supremo de convivencia, a la vez que reivindica el valor del diálogo como factor indispensable para edificar acuerdos, para el encuentro y la búsqueda de alternativas concertadas. El dialogo implica voluntad, negociación, apoyo institucional. Y eso deseamos, un escenario de auténtico diálogo con el Ejecutivo nacional, en aras de la consecución de nuestro óptimo desempeño educativo universitario.

Ratificamos nuestro compromiso de preservar y fortalecer la relación Estado-Universidad, en términos de la cooperación y el respeto mutuo que debe existir, desde ambas instituciones y la dignidad de la relación entre los hombres que hoy las representan.

Mientras esos caminos se allanan, batallando con las dificultades que nos toca sortear, seguiremos construyendo una Universidad más comprometida que nunca con el progreso social, capaz de darle a la región y al país lo que necesita para su desarrollo, enriquecimiento y elevación material y espiritual.



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