end header begin content

opinión

La Operación Libertad

28 febrero, 2011

Cuenta una historia antigua, que un niño caminaba por la costa y cada vez que veía una estrella de mar, que había sido arrastrada a la orilla por las olas, la tomaba con delicadeza entre sus manos y la salvaba de la muerte, lanzándola de nuevo a aguas más profundas, en las que no había posibilidad que se secara. Un anciano que le veía a hacer esto una y otra vez, le increpó: “¡Qué tonto eres!, ¿No te das cuenta que jamás podrás salvarlas a todas? –y siguió, marcando con burla sus palabras- ¡Muchas de ellas morirán sin que siquiera te des cuenta de ello!. El niño sin dudarlo ni un instante y con una sonrisa triunfal en los labios, tomó otra estrella de mar entre sus manos, y la lanzó al agua para salvarle también la vida, mientras le respondía al anciano: “¡Puede ser, pero al menos ésta no morirá!”

opinan los foristas

La breve historia que encabeza esta entrega tiene especial relevancia esta semana, ya que ha sido quizás una de las más significativas de los últimos años, en lo que se refiere a la lucha por los Derechos Humanos y a la reivindicación del diálogo, de la palabra y de los mecanismos de la lucha no violenta, como herramientas para la solución de los conflictos sociales y políticos.

Hasta el lunes pasado, ochenta y seis jóvenes a nivel nacional se mantenían en huelga de hambre, no sólo ante la sede de la OEA en Caracas, sino en nueve estados a nivel nacional, y también ante las sedes de diferentes embajadas latinoamericanas. Los líderes de la protesta, Lorent Saleh y Julio César Rivas, acompañados de representantes de muchas de las más importantes casas de estudios del país: Jose Patete de Anzoátegui, Roderick Navarro de la UCV y Reinaldo Díaz de la UCAB, entre muchos otros, habían dejado muy claro que no cesarían en su empeño, que estaba además articulado con una seriedad incuestionable, hasta que no lograsen sus objetivos; de éstos, los más importantes tenían y tienen que ver en primer lugar, con que el gobierno aceptara la visita del Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza a nuestro país para que verificase el estado general de los DDHH en Venezuela, y especialmente comprobase si es cierto o no que en nuestra nación existe persecución por motivos políticos. En segundo lugar, con que se produjese un cese a la intolerancia política, y se concretasen de la manera más rápida posible y por la vía de la ley, la liberación de los veintiocho presos políticos, que hasta ese momento estaban en las cárceles patrias.

La protesta para la sorpresa y hasta para el desagrado de algunos (que parecieran no entender, ni que ya los jóvenes tenían en ese momento veintitrés días sin consumir alimento, ni las consecuencias que ello acarrea), cambió de modalidad el martes pasado. Dejó de ser una huelga de hambre para convertirse en una vigilia permanente. Las razones de esto tienen que ver con los resultados que se alcanzaron y dan cuenta de que la gesta había sido exitosa. Ya desde la semana anterior se había conquistado algo medular: El poder había legitimado la validez y el carácter constitucional y pacífico de la protesta, y así lo había hecho en verdad al punto de que el gobierno decidió enviar personalmente a uno de sus más Altos Funcionarios, Tareck El Aissami, Ministro de Interior y Justicia, a dialogar con los líderes de la protesta y con sus mediadores. Eso ocurrió el jueves inmediato anterior al anuncio de la vigilia, y desde ese momento hasta ahora, valga decir, las conversaciones entre los jóvenes y el poder no han cesado.

Los resultados de estas conversaciones ya han empezado a concretarse en hechos palpables. Al momento de la redacción de esta entrega, ya la “Operación Libertad” tenía en su haber dos importantes conquistas: La libertad del diputado Biaggio Pilieri, que incluso se juramentó en su cargo para asumir las funciones que su pueblo le encomendó por la vía del voto, y la de otro diputado, Freddy Curupe, que también asumirá sus funciones y se sumará, como Pilieri, a la causa libertaria de nuestra juventud.

Sin embargo, aun hay más, los jóvenes no sólo lograron eso. En el momento en el que escribo estas líneas, se está tramitando lo necesario para que al menos otros cinco presos políticos ya condenados puedan ser favorecidos, como les corresponde según la Constitución y la ley, si así se decide en las instancias judiciales, con lo que en derecho se conoce como “medidas alternativas al cumplimiento de la pena en reclusión”, o lo que es igual, con fórmulas que les permitan cumplir con el resto de sus condenas en libertad, quizás relativa o condicionada (como la que se obtuvo para los diputados) pero será, a fin de cuentas, libertad. También se logró que varios de los demás presos políticos tuvieran por fin acceso a tratamientos médicos y servicios de salud, que hasta ese momento les habían estado vedados, y que varios de ellos si así lo desearen fueran trasladados desde el lugar en el que ahora se encuentran a otros centros de reclusión en el que disfruten de más humanitarias y mejores condiciones; y eso es sólo el primer paso. Lo demás, el resto de los hermosos frutos de lo que serán las etapas que seguirán a esta primera, pronto se conocerán.

No han faltado, por supuesto, los críticos obtusos. Desde el lado oficialista se acusa al poder de haber sido “blando”, e incluso uno que otro exaltado (de estos que no comprenden que de la solución concertada de los problemas nacen bienes para todos) ha acusado a los intermediarios del poder de “traidores”, o de otras sandeces similares. Desde el lado opositor algunos, de estos a quienes su radicalidad no les deja ver más allá de sus narices, han cuestionado el cese la huelga como modo de protesta (claro desde la comodidad de sus “desayuno, almuerzo y cena” garantizados), e incluso han dicho “nada se ha logrado” porque “igual lo que se está concediendo desde el poder les tocaba” a los presos que han sido, poco a poco, favorecidos por las gestiones.

En ambos casos, en el oficialismo y en la oposición, cuando se habla desde esas cegueras, se pierde de vista lo más importante: El diálogo, la comprensión mutua más allá de las diferencias y la no violencia como método de queja han quedado completamente reivindicados. Absurdo es el oficialismo que critica a un gobierno, que por fin hace lo que siempre había debido hacer, que no es otra cosa que tender puentes y conversar con quienes se le oponen para procurar el encuentro desde lo que nos une, que no desde lo que nos separa. E igualmente absurdo, y hasta desvinculado con la realidad que día a día se padece en los tribunales en estos casos, es que en algunos sectores de la oposición se cuestione, que por una vez, se haya hecho comprender al poder que la mejor forma de solucionar muchos de nuestros problemas está a la mano, y se identifica con el respeto, sin sesgos ni manipulaciones, de la ley. Si, es cierto que esas libertades eran todas procedentes conforme a las leyes, pero hasta ahora eso no se había respetado. Las leyes, merced a la valentía de los jóvenes de la “Operación Libertad”, han empezado a cumplirse ¿No es éste un logro importantísimo? Evidentemente sí lo es.

Como el niño que salvaba una a una y paso a paso las estrellas de mar que encontraba moribundas, estos jóvenes libertarios le están dando a los “ancianos” obtusos y ciegos, de bando y bando, varias importantes lecciones: En las luchas por los DDHH, por la vida y por la libertad, aunque a veces no se gane todo lo que desea, cada victoria que se conquiste es una victoria total. También han demostrado que así sea paso a paso, la inteligencia, la paz, y el diálogo sí sirven para el encuentro, y lo que es más importante, para el logro de resultados concretos y palpables. Asimismo nos plantan en cara un duro reclamo: “Actúen”, y demuestran con ello que no es desde la distante comodidad de un teclado, o sentados en nuestras casas quejándonos ante nosotros mismos, que lograremos la Patria que anhelamos.

Por último, han probado, que cuando las cosas se resuelven respetando al “otro”, validándolo como a un igual y como interlocutor legítimo, usando las palabras, que no las armas o las bombas lacrimógenas para encontrar salidas a los conflictos, todo es posible. Venezuela está cambiando, si seguimos así, hacia el nuevo país con el que todos soñamos. Todo es posible, pues como decía Carl Sandburg: “Nada sucede si antes no lo soñamos”.



Etiquetas:

Canal Noticiero Digital

Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com