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opinión

Gustavo Dudamel para presidente

31 enero, 2011

Oyendo a la orquesta Simón Bolívar dirigida por Gustavo Dudamel ejecutar la Sinfonía 10 de Shostakovich, http://www.youtube.com/watch?v=23zveX7QRpI&feature=related , uno se pregunta por qué si estos jovenes músicos venezolanos pueden poseer esta maravillosa disciplina, tanta precisión de movimientos y limpieza de ejecución, tales cualidades no estan presentes en quienes nos gobiernan. Como se apreciará en el video Gustavo Dudamel no toca, no genera sonido alguno, conduce. El hace que los integrantes de la orquesta generen sonido. Su misión es la de coordinar la entrada de cada sección de la orquesta, controlar el tiempo, inspirar a los músicos con su entusiasmo, mantener la disciplina del conjunto. Hay algo maravilloso en las orquestas sinfónicas que puede verse con claridad en este video: cada quien hace su trabajo, lo que le corresponde. Las flautas suenan como flautas, los contrabajos como contrabajos, los violines como violines. Nadie entra de manera improvisada, nadie compite con el vecino por sonar más fuerte. El primer violín llega allí por mérito, porque tiene que sonar bien.Y todos los músicos andan bien vestidos, ninguno anda disfrazado de diablo de yare.

opinan los foristas

Nuestros gobernantes deberían ver este video o videos como este, para aprender sobre el arte de cordinar, inspirar, gerenciar, manejar un equipo. Deberían hacerlo para comprender lo que es la disciplina y darse cuenta de que, si ella no existe, el sonido generado por la orquesta generalmente asemeja una colección de chillidos del Jurásico.

Es conveniente que lo hagan porque el presidente que tenemos es el único que genera sonidos, mientras los miembros de su orquesta, silenciosos, lo contemplan entre hipnotizados y aterrados. El vicepresidente, su primer violín, es apenas uno de sus más sumisos secuaces. Cuando algunos de los más audaces miembros de la orquesta revolucionaria se atreven a sonar, los trombones toman la parte de los cellos , el sexto furruco pretende sonar como flauta y el estruendo de la sección de trompetas ultrapatriotas ahogan cualquier intento civilizado de las arpas.

Cuando el presidente ve que sus “músicos” no se atreven a tocar, olvida que ha sido él mismo quien se los ha prohibido y echa a correr por el escenario, de un sitio para otro, soplando una trompeta por aquí , dándole golpes al bongó por allá, tratando de que le suene la flauta. El resultado se parece menos al mambo de Bernstein que al arroz con mango de Escarrá. Es el espectáculo de un gordo corriendo como gallina decapitada, sin rumbo, produciendo en su desmadre sonidos inconexos, maldiciendo a los músicos y acusando a la audiencia de sabotearle el concierto. En la orquesta gubernamental algunos de sus miembros se roban hasta las teclas del piano mientras el administrador se embolsilla el producto de las entradas al concierto.

Por ello pienso que deberíamos pensar en Gustavo Dudamel para la presidencia en 2012 o alguien como él, quien sepa conducir una orquesta y pueda armar un buen equipo de músicos disciplinados, conocedores de su oficio, que tengan respeto por la audiencia.

¿Y el presidente actual? Podría ir a entrenarse por varios años, como Director de la Filarmónica de Tocuyito.



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