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opinión

Socialismo contra los pobres

29 Octubre, 2010

“¿A quién le voy a pedir trabajo? ¿A otro pobre?”. El joven hablaba con lógica incontrovertible, sabiendo que en su corta vida laboral quien lo había empleado era quien tenía los medios para hacerlo y la iniciativa de crear un negocio. Con frases cortas, me explicaba que si se persigue a quienes poseen fábricas, comercios, industrias, los más perjudicados no son los empresarios sino los obreros y empleados.

opinan los foristas

El desgobierno de Chávez ha erogado millones de dólares para comprar empresas que eran administradas eficientemente y que, por más propaganda que se haga, no se entiende por qué el Estado tiene que administrarlas. Todas las empresas estatales hoy –bajo el chavismo- son menos eficientes y algunas, como Alcasa, se encuentran a punto de ser cerradas para siempre (¿Por qué el socialismo del siglo XXI no explica cómo la quebró? ¿Fue “el hombre nuevo”, Carlos Lanz?).

En la más reciente e irresponsable estatización, la de Owens Illinois, empresa productora del 70% de los envases utilizados por la industria venezolana para la producción de bebidas y alimentos, los trabajadores han protestado ante lo que consideran una medida que los perjudica. Hemos oído hablar a los obreros de los beneficios que reciben en pago por su trabajo, muy por encima de los que reciben los empleados públicos. Ya veremos cómo el poder chavista desmejora las condiciones laborales en esta empresa, hasta ahora de capital gringo, como lo hizo en Sidor donde los trabajadores accionistas no han vuelto a cobrar sus dividendos desde que Chávez le puso la mano.

La primera baja de esta política de acaparamiento y destrucción del aparato productivo es el empleo. De nada valen las mentiras del adivino Eljuri, presidente del Instituto Nacional de Estadística, quien cada vez que da una cifra explica cómo se comportará la misma en el futuro.

En Cuba, después de 52 años de socialismo y propiedad total del Estado, botan a un millón de empleados públicos. Después de destruir la empresa privada, eliminar los derechos de los trabajadores y los sindicatos, Fidel Castro dice que el modelo, el suyo, no funciona. El comunismo ha fracasado en el mundo entero. El crecimiento espectacular de China y los cambios positivos de la economía vietnamita podrán estar dirigidos por sendos partidos comunistas, pero han abrazado los métodos del capitalismo para que esos países crezcan y se enriquezcan. Tanto, que China es hoy la segunda economía del mundo.

El socialismo del siglo XXI tiene por lo menos algo claro: buscar empobrecer al país y perjudicar más a quienes menos tienen. No está descaminado el joven que me comentaba su preocupación. Si Chávez sigue acabando con la empresa privada y continúa derrochando el petróleo que vende la endeudada y saqueada Pdvsa, llegará el momento en que los pocos que trabajen serán empleados públicos de un Estado pobre que no tendrá a quien cobrarle impuestos ni cómo pagar los sueldos. Como en Cuba.

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