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política

La Razón de España habló con Arturo Cubillas y averiguó cómo vive

31 octubre, 2010

Imagen interna de una pastelería que sería propiedad de Arturo Cubillas, donde lo consiguió La Razón/ Foto por La Razón

ND.- El diario La Razón de España se traslado a Caracas en búsqueda de Arturo Cubillas, presunto instructor de etarras. En el trabajo publicado este domingo explican que visitaron el barrio donde vive alquilado, según afirmó su abogado, y los sitios que supuestamente frecuenta. Además, conversaron con él, quien les manifestó que «aquí me ves, soy un hombre de carne y hueso, normal».

opinan los foristas

El trabajo recopila varias imágenes del lugar en donde vive Cubillas, donde vota y hasta la panadería que frecuenta. Así como un local de pastelería, que sería propiedad de Cubillas, y en donde lo habrían encontrado y entrevistado por unos minutos, antes de que se negara a dar más declaraciones.

A este texto, firmado por Ronna Rísquez, le acompañan otros dos, uno de opinión firmado por Pilar Ferrer, quien asegura que Cubillas vive “casi como un príncipe, con sangre fría”. Otro texto titulado La extradición de Cubillas, un «parto» de ocho meses que recoge lo que ha sucedido desde España con la investigación abierta por la Audiencia española, por su presunta relación con el entrenamiento en Venezuela de etarras y guerrilleros de las Farc.

A continuación el texto:

EXCLUSIVA / En la guarida de Cubillas

31 Octubre 10 – Caracas – Ronna Rísquez

Canoso, de mirada inquieta, estatura mediana y nariz puntiaguda. Arturo Cubillas Fontán es un hombre libre. Se mueve con soltura por las calles de Caracas, pero sus pasos son custodiados por un escolta motorizado que no duda en descubrir su «glock» ante la aproximación de cualquier sospechoso.

El viernes por la mañana, mientras el Gobierno español formalizaba la solicitud de extradición del presunto terrorista –uno de los más buscados–, el ex etarra tomaba café y bocadillos criollos (torta de pan) junto a su abogado, Marino Alvarado, en un discreto y recién estrenado establecimiento de la avenida Universitaria, en la parroquia San Pedro, al sur de Caracas.

Compartían una mesa en la segunda planta del restaurante Pastelería Dulces Caprichos, donde debatían acerca de las estrategias que utilizarían el próximo martes durante la comparecencia de Cubillas ante el Ministerio Público venezolano. Evaluaban la posibilidad de no personarse, debido al incidente con las dos abogadas españolas que los asistirían.

La conversación fue alterada por la llegada de clientes inesperados al no muy concurrido local. Alvarado miraba con cautela a los visitantes, Cubillas se levantó de la mesa y caminó dos pasos en dirección a la escalera. Afuera, su guardaespaldas se apresuraba.

-¿Usted es Arturo Cubillas?

-¿Y tú quién eres? respondió con un marcado acento vasco, y se volvió hacia la mesa donde había estado sentado.

Miró al abogado y tras un gesto que mezclaba sorpresa, confusión y hastío, al advertir la presencia de periodistas, los dos hombres sonrieron. Quizás algo aliviados.

-¿Él es Arturo Cubillas?

La pregunta ahora estaba dirigida al abogado.

Alvarado, todavía con la expresión de desconcierto de quien se siente descubierto, asintió con la cabeza.

«Aquí me ves, soy un hombre de carne y hueso, normal», soltó Cubillas, abriendo los brazos con la intención de dejar ver su humanidad. Vestía pantalones vaqueros, franela roja –color utilizado casi como uniforme por los funcionarios del Gobierno de Chávez–, chaqueta negra y en su cuello colgaba un collar de cuero con una runa (piedra de simbología celta).

Se despidió de su abogado y advirtió de que no haría declaraciones, y tampoco quería fotos. «Ya estoy ladillado de todo esto», dijo, utilizando una expresión muy venezolana que denota hastío, mientras su escolta desde abajo no perdía detalle de lo que ocurría.

A Cubillas se le vio bajar la escalera, pero no salir del local. El hombre que lo esperaba volvió a cubrir la pistola, que había dejado al desnudo minutos antes, y se alejó solo en la moto.

Desde hace 19 años, Arturo Cubillas vive en el mismo apartamento, en un edificio ubicado en el sector Valle Abajo de Los Chaguaramos, parroquia San Pedro. «Frente a la avenida Universitaria, junto a la iglesia San Pedro y la panadería Pan del Abuelo», es la dirección –sin nombre del edificio– que aparece en los registros de las oficinas gubernamentales de Venezuela.

Aunque no es un residente nuevo, es poco conocido por su nombre y antecedentes políticos entre los habitantes de la zona. Cubillas hace vida normal en el sector que concentra a una importante colonia española. Frecuenta los establecimientos cercanos a su vivienda, como el local en el que charlaba con su abogado, y la panadería Dallas, de mucha tradición en el barrio. Logra pasar inadvertido ante sus vecinos, pese a que siempre lleva al menos un escolta.

Medidas especiales

«¿Quién? ¿Cubillas, por aquí?», expresó con sorpresa la dependienta de uno de los tantos locales de repuestos mecánicos de la zona. Recordó que sólo ha visto medidas de seguridad especiales por la hermana del canciller, Nicolás Maduro, también vecina del barrio.

José Arturo Cubillas Fontán, como aparece en el Registro Electoral Permanente de Venezuela, vota en la mesa de 4 del Colegio San Pedro, situado junto a la iglesia que identifica a esta parroquia. Se inscribió en 2004 y desde entonces ha participado en todos los comicios que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela le permite, incluyendo las parlamentarias del pasado mes de septiembre. El arraigo de Cubillas en la zona donde reside como venezolano y su pasión culinaria lo habrían llevado a abrir un pequeño restaurante recientemente, según un conocido del ex cocinero del Centro Vasco. Sin embargo, Alvarado negó esta versión y recordó que hace unos años su cliente tuvo un pequeño restaurante en Parque Central, cerca del centro de Caracas, el cual cerró debido al incendio de la torre Oeste de este complejo comercial y residencial.

El abogado también explicó que el apartamento donde reside Cubillas es alquilado y desconoce si su cliente tiene vehículo propio, pues se desplaza en unidades oficiales de las instituciones del Estado para las cuales trabaja.

Todos los días, Arturo Cubillas atraviesa la ciudad para ir desde San Pedro hasta la sede del Instituto Nacional de Tierras, en Vista Alegre (al oeste de Caracas). Allí permanece toda la mañana y a mediodía se traslada a la Candelaria, en el centro de la capital, donde funcionan las oficinas del Ministerio de Agricultura y Tierras. Hace unos meses le asignaron el cargo de director de Seguridad de este despacho gubernamental y desde entonces se ocupa de ambas dependencias.

«Acostumbra a salir muy temprano por la mañana. Se cuida mucho y cambia de medio de transporte regularmente. Usa vehículos de doble tracción y motocicletas, pero prefiere desplazarse en estos últimos», comentó un ex compañero, quien describió al presunto terrorista como un hombre exigente en el trabajo, tranquilo, de pocos amigos y con una vida social discreta.

Expropiaciones

Las funciones de su cargo lo obligan a viajar por todo el país para visitar las distintas dependencias del INTI, organismo que se ocupa de las expropiaciones de tierras en Venezuela, y en cual trabaja desde 2008. «Él no participa directamente en las expropiaciones. Dirige la logística desde Caracas», explicó la fuente. También es responsable de la seguridad de los funcionarios que salen en las misiones a las provincias y del cuidado de las instalaciones, señaló Marino Alvarado.

Quienes han trabajado con él lo consideran, sin titubear, «un experto en el manejo de armas y explosivos». Su abogado asegura que «eso es totalmente incierto», pues Cubillas, de 45 años de edad, llegó a Venezuela cuando era un joven de 23 años. Sin embargo, no encontró explicación precisa al hecho de que su defendido ocupe un cargo destinado a personas con amplios conocimientos en estas lides.

Alvarado también negó la vinculación de Cubillas con la guerrilla colombiana. Algunos ex compañeros el vasco aseguran que «se ha reunido con miembros de las FARC en el fronterizo estado Zulia, a 520 kilómetros de Caracas». Hace unos años aparecieron vídeos que denunciaban encuentros similares en esa entidad de Gian Carlo Di Martino, entonces alcalde oficialista de Maracaibo, con el mismo grupo irregular.

Su abogado le pide que se exponga

Cubillas ha tratado por todos los medios, y lo ha logrado, –hasta estas páginas– mantener su imagen lejos de las cámaras, sin embargo su abogado intenta convencerlo para que se enfrente a la Prensa en los próximos días. La idea es desterrar de los medios toda «especulación» sobre actividades irregulares de Cubillas en Venezuela. Unas actividades que, por otra parte, confirmaron a este periódico diversos ex compañeros de trabajo del etarra que hablan de su gran conocimiento de «armas y explosivos».

Un barrio de clase media y académicos

El sector Valle Abajo de la parroquia San Pedro es un barrio de ciudadanos de clase media. Está adyacente a la Universidad Central de Venezuela –una de las más importantes del país– y por esta razón sus residentes han sido en su mayoría personas vinculadas a las actividades académicas, artísticas y culturales del país. También atrajo a una importante colonia de inmigrantes españoles, portugueses e italianos. San Pedro es una de las 22 parroquias que integran Caracas, capital de Venezuela. Según el INE (Instituto Nacional de Estadística) tenía una población de 62.641 habitantes en el año 2007.

Como un príncipe, por Pilar FERRER

Cuando llegó a Venezuela, en el año ochenta y nueve, deportado desde Argelia, Arturo Cubillas Fontán trabó relaciones con colectivos de la causa separatista vasca y grupos de la izquierda más radical. Entre ellos, la Coordinadora Social Simón Bolívar, directamente vinculada con el presidente Hugo Chávez. Adquirió la nacionalidad venezolana, se casó con una chica de origen vasco y regentó un bar bajo el nombre de Okers, el mismo del comando etarra al que había pertenecido. Desde entonces, inició toda una vida de privilegios, hasta trabajar para el Gobierno de Chávez en puestos importantes del área de seguridad.

Al conocer la decisión del Gobierno español de pedir su extradición, Cubillas se apresuró a negar cualquier acusación en una cadena de televisión venezolana. Sus presuntos vínculos entre ETA y las FARC, matriz de la investigación abierta por el juez Eloy Velasco en la Audiencia Nacional, parece que le suenan a chino. Y no tuvo reparos en atribuir «bajo tortura» las confesiones de los etarras Aristain y Besance, que afirman haber sido entrenados por el propio Cubillas. Lo cierto es que la Justicia española ve muchos indicios contra este hombre, que goza de una situación preferente dentro de la Administración de Chávez, quien le ha defendido públicamente.

La esposa de Cubillas, Goizeder Odriozola, trabaja también en el Ministerio de Agricultura y Tierra, y mantiene buenas relaciones con altos cargos del Gobierno de Caracas. Ambos llevan un buen nivel de vida, y dicen que Cubillas está muy tranquilo. Casi como un príncipe. Con sangre fría.

La extradición de Cubillas, un «parto» de ocho meses

31 Octubre 10 – – F. Velasco

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco procesaba a seis presuntos etarras y otros siete de las FARC por compartir adiestramiento en explosivos para atentar. Entre esos procesados figuraba Arturo Cubillas, a quien el magistrado se refería como el enlace entre ETA y los terroristas colombianos, refugiado en Venezuela desde 1998, y desde 2005 trabaja en el Ministerio de Agricultura y Tierra.

En esa resolución, el juez era explícito y claro respecto a cómo debía actuase respecto a Cubillas. «Líbrese copia del presente auto y remítase al Ministerio de Asuntos Exteriores y al Ministerio del Interior para que practiquen gestiones pertinentes ante las autoridades cubanas, y especialmente venezolanas, para que cooperen conla entrega extradicional de algunos de los procesados…y, en especial, de Arturo Cubillas».

Por tanto, no había dudas de que el juez estaba solicitando al Gobierno que iniciase los trámites para reclamar a Venezuela su entrega para ser juzgado por un delito de conspiración para cometer homicidios terroristas, relacionado con la pretensión de las FARC de asesinar al ex presidente de Colombia Álvaro Uribe en España, con ayuda de la banda etarra.

Sin embargo, había un aspecto igualmente relevante y cuyo incumplimiento incidió de forma decisiva en el retraso de esa extradición: la Orden de Detención Internacional dictada contra Cubillas y que debía ejecutar la Policía de Hugo Chávez.

Lo cierto es que no fue así y, mientras tanto, se acumulaban las pruebas contra Cubillas. Los presuntos etarras del «comando Imanol», Javier Atristrain, «Golfo», y Juan Carlos Bensance, «Fenómeno», quienes declararon tras su reciente detención que Cubillas y José Lorenzo Ayestarán impartieron «cursillos» a etarras que se desplazaron a Venezuela entre julio y agosto de 2008.

Orden de detención

Ante el caso omiso a esa Orden Internacional de Detención y la notificación a la Audiencia por el Ministerio de Asuntos Exteriores de que Cubillas es ciudadano venezolano y trabaja desde octubre de 2007 como jefe de seguridad en el Instituto Nacional de Tierras, la Fiscalía y el juez deciden actuar de inmediato. El pasado día 16, a Fiscalía, dirigida por Javier Zaragoza, insta al magistrado a que pida al Gobierno que inicie los trámites para pedir a Venezuela la extradición de Cubillas. Cuatro días después, el juez Velasco cursaba tal solicitud y proponía al Gobierno que solicitara al Ejecutivo de Chávez que retirase la nacionalidad a Cubillas.

El pasado viernes, el Gobierno pidió formalmente la extradición, aunque las posibilidades son prácticamente nulas, como ya lo ha expresado formalmente el Ejecutivo del «caudillo».



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