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Opinión
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Ramiro Valdés y la Represión Eléctrica
Febrero 5, 2010
Un nuevo anuncio realizado por el teniente coronel golpista, Hugo Chávez, en el marco de la “celebración” de los 11 años de la “robolución”, debería causarnos risa, si la situación no fuese tan grave y delicada. Resulta que ahora, “Esteban” nos anuncia la presencia en Venezuela del Comandante Ramiro Valdés Menéndez, Ministro de Telecomunicaciones e Informática de Cuba y quien será el encargado de dirigir la Comisión Técnica que debe enfrentar la crisis eléctrica en Venezuela. Aparte de la carga desmoralizante, intimidante y provocadora que tiene este anuncio y aun cuando, también puede ser un signo que evidencia la fragilidad del régimen chavista, resulta imperativo que nos pongamos en alerta dada la peligrosidad de tan siniestro personaje.
De acuerdo con lo que sabemos, la única experticia que este individuo maneja a la perfección es la más depurada y cruel técnica represiva y, en eso, es implacable. Desde su más reciente nombramiento en la cartera de Informática en Cuba se ha dedicado, no sólo a tener el control total sobre los cubanos, sino también, el de muchos países del ALBA, donde dirige las oficinas y entes que emiten documentos nacionales de identidad, pasaportes e incluso, maneja los registros y los procesos electorales, particularmente en Venezuela.
En función de esto, estamos persuadidos que Ramiro Valdés ha sido enviado por el propio Fidel Castro quien responde al llamado de “Esteban”, clamando por ayuda para controlar las causas de aquellos cortocircuitos sociales que ocurren hoy en Venezuela y que están relacionados con los firmes y animados movimientos estudiantiles; con la angustia generalizada que genera la inseguridad ciudadana; con el descontento producto del alto costo de la vida; las continuas protestas sindicales y gremiales; el apoyo masivo que, en su defensa, han recibido los medios de comunicación democráticos y la unión que comienza a gestarse entre los venezolanos en torno a las elecciones parlamentarias que presagian su derrota. Motivos de sobra para que el teniente coronel golpista Hugo Chávez se encuentre desubicado, nervioso y desorientado.
En resumen, Valdés, ha sido llamado para aplicar técnicas represivas de emergencia y, en este sentido, Ramiro Valdés está muy capacitado. La experiencia de este castrista de 78 años (más bien fidelista, ya que su enfrentamiento con Raúl Castro ha sido evidente por décadas), se inicia con su participación en el asalto al Cuartel Moncada y se nutre con la expedición del Granma, su destacada actuación como subalterno del Che Guevara en la Sierra Maestra y como su aventajado alumno en las técnicas de torturas y fusilamientos masivos en las cárceles de Isla de Pinos, La Cabaña y Castillo del Príncipe. Además, Ramiro Valdés es un experto en la aplicación de los más duros e infames métodos de represión y en el control de medios de comunicación.
De modo que de acuerdo con la información oficial dada por Chávez, Ramiro Valdés, obrero asalariado y pescador, sin una educación formal, está pasando de ser, el gran represor e inquisidor en Cuba, a ser el director de la Comisión Técnica que, junto con el Comandante Fausto, Alí Rodríguez Araque actual Ministro de Energía Eléctrica de Venezuela(ficha de confianza de Fidel Castro), se ocupará de resolver la crisis eléctrica en nuestro país, mientras en Cuba, las penumbras y la oscuridad han reinado por 50 años.
Por estas razones, tenemos que afirmar “a otro perro con ese hueso”. La misión de Valdés es otra y no debemos engañarnos, porque, aun cuando esta referida al manejo de la electricidad, bien podría estar orientada a su uso como herramienta de tortura y represión.
Podríamos pensar muy maquiavélicamente que, además de esto, Ramiro Valdés sería el eje garante que Fidel Castro envía a Venezuela para asegurarse que en caso de una emergencia, brinde su apoyo a un bateador emergente, como por ejemplo, Alí Rodríguez Araque para tomar las riendas del proceso. ¿Una locura, un pensamiento alucinante? Tal vez, pero posible.
Esperemos que a pesar de la peligrosidad de este personaje, las fuerzas democráticas venezolanas no se intimiden, ni se amilanen y que, por lo contrario, la presencia de Ramiro Valdés pueda ayudar a producir el cortocircuito social que decrete el cambio político que Venezuela necesita.






















