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Opinión
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Tamara Sujú
La Razón/ND |
Los Hijos Infinitos de la Patria
Febrero 8, 2010
Cuando escribo estas líneas, nuevamente nuestros muchachos son noticia. Y es que les ha tocado madurar, escribir sus días entre estudiar, protestar y sobre todo aprender mucho de democracia, de valores, de injusticias, de persecuciones, de abusos de poder e incluso de dormir entre rejas, pero con ese sabroso espíritu que tienen aquellos que trazan los senderos por el cual han de sembrar sus sueños y aires de libertad.
Una ventana se cerró, irónicamente el 23 de enero, cuando al caer la noche, descansábamos de lo que había sido una jornada de civilismo. RCTV volvió a ser el objeto de la ira, del amedrentamiento y yo agrego de la envidia, el odio y la carencia de la excelencia que tiene el lado oscuro de nuestra Venezuela, el de aquellos que dirigen una revolución llena de ineptitud, ingratitud, corrupción, servilismo y bajas pasiones.
No conforme con mantener a la población sin servicios básicos, presa en sus casas y temerosa de caminar por las calles, amenazando constantemente de criminalizar su actuación como ciudadanos, instigando al odio entre hermanos, instigando a sus seguidores a delinquir contra quienes piensan distinto, robando lo que con tanto sacrificio han construido o trabajado familias enteras, ahora también, pretenden controlar las voces de los que disienten y que no están dispuestos a someterse a leyes inconstitucionales.
Nuevamente, lágrimas de impotencia y caras de angustia, se vieron en los trabajadores de RCTV. Que impotencia siente uno, como venezolano, ante tanta arbitrariedad, pero que ejemplo nos han dado de dignidad ante lo que consideran “el deber ser” de la Democracia.
Luego, el periodista y productor Miguel Ángel Rodríguez fue objeto del inicio de una averiguación ante la Fiscalía ordenada por Diosdado Cabello, director de Conatel. ¿La supuesta razón? Instigar al golpe de Estado, luego de que el Presidente de Fedecámaras dijera en su programa que parte de la solución para sacar al país adelante era militar en partidos políticos, por ejemplo.
En una semana de protestas estudiantiles pudo constatarse una desproporción aun mayor que en anteriores oportunidades en el uso y abuso de la fuerza publica sobre una población juvenil que sin armas, ejercía su derecho constitucional a manifestar. 2 estudiantes murieron en Mérida, y cientos fueron heridos, golpeados, amenazados, maltratados.
El TCP se refirió a ellos llamándolos “los hijos de la burguesía” como si esta juventud que hoy le ronca en la pata de la oreja no fueran venezolanos y no tuvieran los mismos derechos de aquellos que lo siguen.
Hubo además 85 detenciones en todo el país, caracterizadas por la falta de presentación de los detenidos en los tribunales judiciales, cosa muy preocupante porque pudiera dar pie a futuras desapariciones. Otro hecho alarmante fue la actuación descarada de grupos paramilitares armados -tupamaros- que operaron a sus anchas en Mérida, destrozando edificaciones, disparando contra viviendas, persiguiendo estudiantes, sin que la fiscalía o la defensora del pueblo pronunciaran una sola palabra al respecto.
Del 23 al 31 de Enero, se violaron en Venezuela 14 Derechos Humanos, entre ellos el derecho a la integridad personal, el derecho a la libertad y seguridad, el derecho a manifestar, el derecho a la libertad de conciencia y de disentir, el debido proceso, el derecho a la defensa, y el derecho a la propiedad.
Este régimen esta temblando. Si, así como lo leen. Los muchachos le crecieron y lo sobrepasaron. No tomaron en cuenta, que la educación entra por casa, por la escuela y que gracias a Dios 40 años de Democracia, con sus pro y sus contra, nos enseñaron que por encima del temor y la amenaza, están los valores y los principios, y que ese comunismo que intentan meternos obligado, no entrará en el corazón de aquellos que aprendieron a leer entre líneas, lo que significa el progreso, la cultura, el valor y el respeto por el prójimo y sobre todo, la identidad y amor por el país que los vio nacer. Nuestros hijos nos están diciendo que llegó la hora de pelear por lo que nos están arrebatando: LA PATRIA.
Me permito hoy, dedicarle a todos ellos una estrofa del poema de nuestro querido Andrés Eloy Blanco: Los hijos Infinitos:
Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños /que la calle se llena /y la plaza y el puente /y el mercado y la iglesia /y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle /y el coche lo atropella /y cuando se asoma al balcón /y cuando se arrima a la alberca; /y cuando un niño grita, no sabemos /si lo nuestro es el grito o es el niño, /y si le sangran y se queja, /por el momento no sabríamos /si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.
Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro y el corazón afuera. No se meta con ellos, Teniente Coronel Chávez.






















