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Opinión

Beatriz de Majo
El Nacional/ ND

La grama del otro lado

Febrero 9, 2010

Dos años seguidos con inflación superior a 30% en Venezuela han dejado al consumidor al borde la desesperación. Lo que se compraba con 100 bolívares en 2008, a comienzos de 2010 requiere de 169, y de seguir la cosa como va, al final de este año se adquirirá por 220 bolívares.

opinan los foristas

Mientras, América Latina terminó 2009 con signos indiscutibles de recuperación y estabilización. La actividad estuvo impulsada por la mejora en las condiciones en los mercados mundiales.

Nada de ello permeó hacia Venezuela. Salvo por el sector petrolero exportador, Venezuela estuvo aislada de las corrientes mundiales, y a la caída de los precios del crudo se sumó la descolgada fenomenal que lleva la producción interna del producto sostén de nuestra economía.

Ese anus horrobilus marcado por la crisis mundial y la crisis bilateral, a las que se sumó la caída internacional de los precios de los productos básicos, Colombia lo usó para apuntalar la economía, incentivar la industria, impulsar las exportaciones y promover nuevas hacia otros destinos, incentivar el consumo, sostener el turismo, racionalizar la paridad cambiaria, desarrollar la infraestructura. Los resultados provocan envidia de la buena si miramos un único indicador que es el que toca directamente el bolsillo del público. El aumento del índice de precios al consumidor del año pasado fue de 2,4%, después de 7,67% del año anterior. Los artículos que se compraban por 100 pesos en 2008, a comienzos de 2010 se transan en 108, y para fines de este año valdrán 113.

Mirando a futuro las cosas de más allá del Arauca, provocan entusiasmo por ellos y desazón por nosotros, porque todo indica que para 2010 los colombianos sí se han ubicado en posición salidora. Una economía enteramente orientada hacia la exportación beneficiará a los productores del país vecino porque no sólo los precios internacionales repuntan sino que la recuperación de la economía global activará la demanda. Los acuerdos externos con otros países que materializaron los colombianos y las relaciones internacionales que se empeñaron en estrechar van a representar un impulso adicional para las industrias domésticas, al tiempo que la demanda nacional se verá fortalecida con la política del emisor que llevó las tasas de interés a niveles realmente bajos. Todo ello hace concluir que Colombia va en camino de sumarse al grupo de las economías salidoras del continente. Cualquiera que sea el resultado electoral, Colombia terminará 2010 con viento en la popa y el país habrá sentado los cimientos de lo que será su redespegue económico. ¿Y Venezuela? Bien, gracias…

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