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Opinión

Eli Bravo
El Universal / ND

Comprometidos con la verdad

Febrero 6, 2010

Difícil entender a los camaradas periodistas. Denuncian imperialismo y reportan con orgullo la injerencia cubana en Venezuela. Cubren la fuente de ciudad sin mencionar la inseguridad. Reportan sobre la economía y no hablan de inflación. Debaten sobre la democracia venezolana y se meten en la cama con el poder. El ejercicio del periodismo oficial se ha convertido en una labor de comunicación institucional cuyo objetivo es la propaganda, no la información, ejerciendo la profesión desde la militancia. De la revolución solo se narran sus victorias.

opinan los foristas

Más difícil resulta ver a mis profesores de periodismo convertidos en decanos del proceso. A mediados de los 80 nos insistían en la necesidad de un ejercicio crítico, una práctica comprometida con la verdad, distanciada del poder a fin servir al público con entereza. Y ahora resulta que dictan cátedra en el arte de jalar bolas.

Es el compromiso con la verdad transformado en percepción selectiva: se ve lo que se quiere ver, se comunica lo que la línea oficial quiere comunicar. La narrativa de fondo tiene sus antecedentes históricos: el voluntarismo como promotor del autoritarismo y degenerando en una sociedad sometida a su propia miopía. Una novela de Milan Kundera con acento tropical.

Las celebraciones del Día de la Dignidad Nacional son un caso emblemático de ideología aplicada. Bajo el argumento de defender la revolución el mensaje es cerrar filas y excomulgar la crítica. Porque criticar el proceso es señal de debilidad, o peor aún, de traición. Tras 18 años de la intentona golpista y 11 de gobierno, el chavismo no ha sido capaz de superar el papel de víctima. Es como un eterno adolescente, incapaz de asumir sus responsabilidades, con un periodismo alcahuete protegiendo sus intereses, que por la dependencia económica, son los mismos del gobierno.

Aquí viene una de esas paradojas inevitables: los periodistas oficiales han cambiado la empresa privada por el estado, suplantando el capitalismo por el socialismo, para convertirse en empleados del gobierno con la necesidad de conservar el puesto. Luce como si en su afán de anunciar el surgimiento del hombre nuevo han caído en una celada. Nada nueva por cierto.

www.elibravo.com/caldo.php

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