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Opinión
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Renacen las Esperanzas
Enero 26, 2010
Pareciese que el pueblo apuntalado por los estudiantes vuelve a despertar y se hace sentir de nuevo. En momentos de alta tensión político-social, es preponderante no caer en provocaciones ni hacerle el juego a la dictadura criminal castro-chavista. La agenda debe ser impuesta por la sociedad civil, y los estudiantes deben recibir el apoyo incondicional del resto de los factores vivos y democráticos de la nación. Los politiqueros de oficio deben pasar a un segundo plano, y sino se pliegan al clamor popular y a los mandatos “rebeldemente constitucionales” del pueblo venezolano, deberán ser barridos al igual que la peste chavista.
Lo que se está gestando en el seno de la sociedad democrática y libertaria actualmente, tiene todas las características de una rebelión necesaria y oxigenadora, que debe demostrarle al mundo en definitiva las características medievales de la dictadura atroz y personalista de Hugo Chávez. El dictador se sabe minoría, y sólo la represión brutal lo mantiene en el poder mediante la compra indiscriminada de conciencias y voluntades. A mayor represión, mayor RESISTENCIA. No nos debemos dejar asesinar por las bandas armadas del chavismo radical, ni servir de carne de cañón. La organización es primordial y sólo la unión nos dará la victoria final. Es la hora de que nuestras voces “rebeldes y democráticas” sean escuchadas, el mundo debe decidirse, o apoyan al dictador, o apoyan al pueblo en la calle reclamando sus derechos y reconquistando su LIBERTAD.
Los estudiantes no deben protestar solos, todos debemos marchar con ellos de manera indefinida hasta socavar los cimientos del régimen. Las fuerzas públicas y los militares deben ser desbordados hasta verse obligados a reaccionar, y rescatar la institucionalidad de la república. El pueblo en la calle es la única salida. La presión popular y la opinión pública tienen al ex militar golpista contra las cuerdas, le tiene pavor a la calle y su peor pesadilla son los estudiantes activados. La renuncia del vicepresidente y ministro de la defensa, Ramón Carrizález, demuestra la debilidad del régimen, y augura un mayor radicalismo desenfrenado por parte del dictador. Ya veremos que “talibán” rastrero lo sustituye. De repente será Maduro, Reyes Reyes, Arias Cárdenas, José Vicente Rangel, u otro indigno personaje siniestro y desalmado.
Se rumorea que la renuncia se debió al choque de criterios entre el vicepresidente y Chávez, con relación a la idea de colocar a generales cubanos en las FANB de manera abierta y descarada, asimilándolos con el rango militar que poseen actualmente en Cuba. Cuando se modificó el año pasado la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas Nacionales, se dejó abierta esta posibilidad apátrida, insidiosa y traidora. Hay que estar pendientes y alertas en los próximos días para ver por donde vienen los tiros. El dictador sabe muy bien que los militares venezolanos no le van a disparar al pueblo a mansalva, y necesita asesinos importados con experiencia castrista.
Muchos de nuestros uniformados podrán ser cómodos, tarifados, bebedores, cobardes, etc, pero no asesinarían a su propio pueblo ya que saben que sus hijos y familiares también son parte de las marchas y las protestas que se generan a diario en el país. Los militares venezolanos en su mayoría no han sido entrenados como mercenarios a sueldo, ni desean un baño de sangre fraticida e innecesario.
A medida que se calienta la calle, también se calientan los cuarteles. La proporción de militares institucionales y/o antichavistas, es mucho mayor que la de los patria, socialismo y muerte. La salida es cívico-militar, pero el primer paso lo debemos dar nosotros. Por ahora vamos por muy buen camino. No debemos cesar la protesta. El país entero debe retumbar por los cuatro puntos cardinales y la consigna debe ser la renuncia del dictador. No hay nada más reconfortante para el alma que poder respirar de nuevo los aires perdidos de LIBERTAD. El país debe movilizarse indefinidamente y cada día el número de ciudadanos tiene que ser mayor, todos unidos sin líderes políticos de pacotilla ni tarifados blandengues. La calle es nuestra y el desenlace definitivo ha de ser abrumador, apoteósico y bíblico.
No debemos dejar pasar esta oportunidad. Los diferentes gremios y la iglesia deben dar un paso al frente. Vivimos en dictadura y así debe ser reconocido el régimen. Ya esta bueno de medias tintas y declaraciones políticamente correctas, Chávez es un dictador y debe ser derrocado a la brevedad posible. Con los estudiantes a la cabeza del movimiento emancipador, tenemos el deber de recuperar la patria. Tengo la esperanza y mantengo mi fe impoluta en el germen de la RESISTENCIA y la LIBERTAD. Qué retumbe en toda América el grito de liberación, las cadenas que nos oprimen han de ser pulverizadas en el menor tiempo posible. ¡La providencia y nuestro empeño así lo demostrarán! Amén.
“Yo les di la Libertad, de ustedes depende mantenerla”
Simón Bolívar






















