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Opinión
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“¡Policía, no mates a mi hijo!”
Diciembre 6, 2009
¡La vida si es irónica, sobre todo en estos tiempos de miserias para el pueblo y de miserables con poder! El 25 de noviembre el mundo conmemoró el Día Internacional de No Violencia contra la Mujer. Ahora les contaremos como “celebraron” la noche de esa jornada mundial de “No Violencia” en el Barrio El Cafetal, ubicado en el kilómetro 12 de la Carretera de El Junquito.
HISTORIAS TORCIDAS DE UN CERRO AL REVÉS…
El Cafetal es un “cerro al revés”. La entrada al barrio queda arriba, en la carretera, y el barrio se descuelga desde allí, cuesta abajo por la falda de la montaña. Bajando unos mil metros por la calle El Colegio se llega a la casa de Belkys Becerra. Ella tiene 39 años viviendo en esa comunidad y refiere que hasta esa casa llegó el lunes 23 de noviembre un funcionario de la Policía Metropolitana llamado Fernando Quintana Luna, acompañado de un hermano, funcionario del mismo cuerpo. Ambos estaban uniformados y buscaban al yerno de Belkys, un menor de 17 años de edad. Supuestamente iban a hablar para resolver un malentendido. Pero cuenta Belkys que “apenas estuvieron frente al muchacho el hermano de Fernando le dio una cachetada al menor, este se defendió y se fueron a las manos”. Los vecinos los separaron, y la gresca terminó entre groserías y amenazas.
Lamentablemente la cosa no quedo allí. A las 7 de la noche del miércoles 25 nuevamente “las fuerzas del orden” visitaron la casa de Belkys Becerra. Cuatro efectivos de la PM -el funcionario mencionado anteriormente, sus dos hermanos y un cuarto “amigote azul”- entraron a la fuerza al hogar de la familia Becerra, sin presentar orden judicial alguna, golpeando a los presentes y causando destrozos. Los gritos de auxilio de las mujeres hicieron que los sujetos suspendieran la golpiza, y el estampido de un disparo en la calle los llevo a salir de la casa.
Pero la retirada fue solo momentánea. A las 9 de la noche regresaron, esta vez acompañados por más de cien efectivos. Habían reportado por radio la situación como un “Brión 25″, es decir, una situación grave. Cuando llegaron a atender la supuesta “emergencia grave”, el “heroico” centenar de policías hizo contacto con el “enemigo”: un señor de 43 años con discapacidad mental, un menor de 14 años, otro de 17, una adolescente de 17 años con ocho meses de embarazo y las madres de esos menores.
UN FALSO “BRIÓN 25″
Al señor que sufre discapacidad mental le dijeron: “Si no abres la puerta te matamos”. Tras penetrar al interior de la vivienda (nuevamente sin orden judicial y sin presencia de fiscales del Ministerio Público) redujeron a golpes a los menores de 14 y 17 años. A la menor con 8 meses y medio de embarazo la golpearon en la barriga y la lanzaron al suelo. Mientras, las madres defendían a sus hijos como podían, con gritos, uñas y mordiscos. Con los menores varones presos, los policías se retiraron a la carpa del Plan “Caracas Segura” ubicada en el Km. 9 de la Carretera de El Junquito, no sin antes robarse el dinerito que la señora Eliana Becerra tenia reservado para comprar los estrenos de navidad de sus otros menores hijos, según denunció la propia afectada.
Cuando habló con nosotros, Belkys Becerra tenía los ojos inundados de lágrimas. Pero era indignación y no temor lo que provocaba su llanto: “No les tengo miedo. Ya he ido a la Fiscalía, a la Defensoría, al Radar de los Barrios e iré adonde sea. No voy a dejar que me maten a mis muchachos, y después digan que fue un supuesto enfrentamiento. ¿Estamos sentenciados? Bueno, será. Pero ahora el país y el mundo saben que cualquier cosa que le ocurra a mi familia o a mi será responsabilidad de unos sujetos que tienen uniforme, chapa y pistola, y que irónicamente cobran un sueldo para protegernos”.
DEL ABUSO “METROPOLITANO” AL DESASTRE “NACIONAL”…
El efectivo policial protagonista de esta historia de acoso y agresión al parecer fue “seleccionado” para incorporarse a la novísima “Policía Nacional”, según información que maneja el señor Mauricio Villarroel, padre del menor de 17 años golpeado e ilegalmente “retenido”. “Imagínate”, le contestó otra vecina, Yanin Blanco: “Si esa es la esperanza, como quedaremos. Nosotros no le tememos al malandro, al narcotraficante o al ladrón. A esos los esquivamos o los enfrentamos. Pero al policía si le tememos. Es lamentable, pero es así”.
Mientras termino de escribir esta nota veo la interminable “cadena” del Presidente. Esta vez el pretexto para su discurso electoral es, precisamente, la Policía Nacional. Veo al Presidente, trato de escucharlo sin prejuicio, trató de extraer algo útil de lo que dice, pero confieso que no puedo, pues la propaganda es anulada por la realidad: el discurso del Presidente se vuelve puro ruido (“pura bulla…”) cuando recuerdo las caras de las madres de El Junquito, cuando recuerdo la expresión dolorida de la niña embarazada relatando como fue golpeada, cuando recuerdo el desamparo y la rabia de Belkys Becerra al decirme: “¿A quien llamaba, Chuo, cuando me estaban masacrando en mi propia casa? ¿Llamaba a la policía? ¡Pero la policía era quien me estaba masacrando a mis hijos! ¡Así no se puede, Chuo, así no se puede!”
Belkys tiene razón. Así no se puede. ¡Por eso hay que cambiar!
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1 comentario para ““¡Policía, no mates a mi hijo!””























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