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Política, Zulia
Piratas atacan velero que zarpó del Club Náutico
Mayo 19, 2009
ND Zulia-. Un alemán y un venezolano zarparon este sábado del Club Náutico de Maracaibo para hacer un recorrido por aguas del Caribe pero su viaje duró pocas horas y casi les cuesta la vida.
Esta es una noticia que publica Panorana
Lo que en principio fue un aventurero viaje para recorrer el Mar Caribe terminó como una mala experiencia para el alemán Rainer Legelli y su acompañante, el marabino Jonathan Nava, en el velero Albatros, ambos asaltados tras encallar en aguas del Lago de Maracaibo. “Creíamos que habíamos encontrado la salvación pero allí le vimos la cara a la muerte por segunda vez”.
El velero de Rainer Legelli zarpó de Maracaibo la mañana del sábado. Horas después encalló y sus tripulantes fueron asaltados por piratas de Lago, cerca de San Carlos.
Rainer Legelli, psicólogo alemán, de 49 años, planeó recorrer las azules aguas del Caribe en un velero que compró en Venezuela. Lo que soñó como una aventura tropical se convirtió en una peligrosa odisea cuando sólo tenía un par de horas navegación. El hombre quedó a la deriva, encalló y fue atracado por piratas del Lago. “En Puerto La Cruz le realizaríamos unas reparaciones a ‘Albatros’ para continuar hasta un puerto europeo y luego seguir hasta Alemania”, detalló Legelli.
La bitácora del viaje registró que a las 10:56 am del sábado, con el marabino Jonathan Nava y el alemán Rainer Legelli, el Albatros salió de las aguas de Maracaibo. “El tiempo se tornaba cada vez más difícil, pero todo se salió de control cuando pasábamos por la boya número 27, a las afueras de la isla de San Carlos, cuando nos faltaba casi un día para llegar a la boya M, la que nos indicaría la bienvenida para el mar Caribe”.
El motor se apagó y el viento comenzó arreciar, traté de volver a encender el motor y éste arrancó, pero la corriente parecía ser más fuerte y lo fundió porque comenzó a echar humo hasta que se volvió apagar. Traté de trepar para izar las velas, pero me caí del mástil. Sólo me lastimé una costilla, tuve suerte.
Continuó describiendo cómo las aguas parecían empujar el velero para después golpearlos con olas, que aseguró que alcanzaban hasta seis metros. “Fue una noche interminable, entre los golpes de las olas, los rezos y la luz del faro de San Carlos que nos indicaba que no estábamos tan lejos, pasó el tiempo. Creíamos que habíamos encontrado la salvación cuando la corriente nos estrelló hasta la orilla, pero allí le vimos la cara a la muerte por segunda vez”.
Eran las 5:00 de la madrugada y la nave encallada y totalmente inclinada continuaba siendo el refugio de Jonathan y Rainer, quienes ignoraban que se encontraban en un sector conocido como Las Balsas, ubicado entre Las playas de Caimare Chico y la isla de San Carlos.
Tres camionetas: una roja, una blanca y una azul, llegaron de inmediato hasta el oscuro y solitario paraje. “De verdad sentimos que nos venían a ayudar, pero no fue así. Eran seis hombres, cuatro de ellos armados. Subieron al velero, nos apuntaron, golpearon y quitaron todo. Es la peor experiencia que he vivido, pensé que nunca podría siquiera regresar a mi nación y abrazar a mi gente”.





















